Si el mundo fuera un poco más como tú

Si el mundo fuera un poco más como tú

 

Si el mundo fuera un poco más como tú, el mundo sería un lugar mejor donde vivir.

Pensé que mi vocación de servicio a los demás la adquirí en los valores scouts; con el tiempo me di cuenta de que ese valor ya me lo habías transmitido.

Incapaz de tomar una decisión sólo para tu beneficio, siempre prima lo que es mejor para tu familia. No te conocí de joven, pero me consta que esto fue así desde que tienes uso de razón.

Eres realmente una trabajadora incansable, y eso me crea una barrera insuperable, porque por mucho que yo me esfuerce y trabaje, no conseguiré hacer ni la mitad de lo que tu haces en un día cualquiera.

Contadas son las veces en las que hemos discutido, porque tú, aunque no apruebas todo lo que hago, aceptas y apoyas mis decisiones hasta el punto de que mis logros no serían logros sin tenerte cerca.

Administradora inteligente, en tu casa siempre hubo lo justo para vivir, para crecer como personas, y lo necesario para no convertir a tus hijos en esclavos del dinero.

Es muy difícil regalarte algo, porque pocas veces se ha oído un deseo propio, para ti, salir de tu voz. Y aunque conocemos tus aficiones y deseos, de alguna manera, te opones a satisfacerlos.

Eres, en la vida de muchas personas, una pieza clave. Para mí eres un ejemplo a seguir. Salvando la distancia generacional y algunas creencias e ideologías, tu predisposición a aprender, a dar lo mejor de ti, a trabajar sin descanso, a vivir con poquito y a querer a los tuyos, hace que te admire.

Jamás oí a nadie hablar mal de ti, porque es realmente difícil. Eres buena persona, lo mires por donde lo mires. Como mucho, puedes ser un poco protectora con los tuyos, algo normal, teniendo en cuenta el tiempo, el esfuerzo y el dinero que has empleado en ellos.

No creo que exista una madre mejor. Si alguna vez soy madre, espero poder ser tan buena como lo eres tú para mí. Gracias mamá por darme la vida; por hacerme tan feliz durante todos estos años; por enseñarme el valor del trabajo, del servicio y de la familia; por pensar primero en los demás antes que en ti.


Y por supuesto... ¡Muchas felicidades! Aunque hoy no esté cerquita para celebrarlo y ande ocupada como de costumbre, quiero que sepas que siempre te siento cerca, aunque en ocasiones nos separen miles de kilómetros.


Si el mundo fuera un poco más como tú, el mundo sería un lugar mejor donde vivir.


Te quiero mamá

En días no tan soleados

En días no tan soleados

 

Sola no se está mal, pero tampoco se está bien... 

Abocada a sentir vacío, porque el lleno me aburre o me empalaga.

Arrastrada a no llorar cuando quiero, y a cohibirme de reír, no sea que con los tiempos que corren, alguien se ofenda.

A vivir con el corazón esparcido por el mundo, a soñar aunque no quiera, con gente que está lejos.

A pensar que mucho peor podía estar y a contentarme con lo que soy y con lo que tengo.

A luchar hasta quedar exhausta o enferma, y darme con la pared una y otra vez, hasta que al fin la traspaso y aparece una más grande que derribar.

A no entender, y menos compartir, este mundo de prisas y locos, en donde o te subes al carro o te excluyes del rebaño.

A tener estrés, a echar de menos a amigos, y a no poder ver lo suficiente, por falta de tiempo o de planificación, a los que tengo cerca.

Sola no está mal, pero tampoco es lo perfecto.

Me faltan besos y abrazos, risas y por qué no, también lágrimas.

Me falta sentir intenso, porque modero los sentidos, no sea que me desvíen de la meta o me hagan más daño del que deben.

Me sobran objetivos, y necesito más placeres.

Quiero perder el tiempo sin tener la sensación de que pierdo vida.

Quiero tener ganas de pasármelo bien, y permitirme pasármelo bien.

Quiero hacer cosas por los demás, sin olvidar que también debo hacerlas para mí misma.

Quiero volver a América, para valorar un poquito más lo que tengo aquí.

Y para bailar.... sobretodo para bailar.

A propósito de ser mujer y sentirse bien

A propósito de ser mujer y sentirse bien

SE SIENTE BIEN
(a propósito de las mujeres que queremos vivir)

Qué bien se siente oírme la voz,
mirar a lo ojos,
sonreir a los hombres sin miedo a censuras,
sonreírle a las mujeres
sin que me digan loca.

Qué bien se siente tener un cuerpo,
expresarme en él y con él sin puritanismos,
con la convicción certera de que es mío,
con la dicha inmensa de ser mujer.

Qué bien se siente rozar el codo de alguien
y saber que se está viva,
o dar un beso en la mejilla
al comenzar el día.

Qué bien me siento siendo lo que soy,
aunque no a todos les guste mi identidad,
como por ejemplo:

Mi forma de sentir
(porque siento en plenitud)
mi forma de pensar
(por tener cerebro de mujer)
mis ilusiones
(por esta rara imaginación)
mis risas
(que más bien son carcajadas)
mi cuerpo
(que es como el de cualquier mujer,
aunque no muy "impresionante")
mis manos
(porque se atreven a hacer de todo
y tocar todo).

En fin,
en fin,
se siente bien
porque me invade la dulce sensación
de saberse humana, de ser mujer y estar viva
(aunque muchos me quieran
convencer de lo contrario).

¡Se siente muy bien...!


María Quetzal


Vencida la desgana, llega la vida. Los proyectos que hacen emprender nuevos proyectos. Y las ganas de sentir, verse y vivir feliz, en está época en la que sonreír es para muchos síntoma de Ignorancia.

Lucha sí, pero con alegría.

Desgana

Desgana 

Por no tener, no tengo ganas ni de escribir...


Es esta época de invierno, que me sienta a contemplar sin más, a ver pasar como pasa todo. Siento que pierdo meses y vida, y lo peor es que no hay ni un poco de chispa que me anime a remediarlo. Hago cosas (pocas), por monotonía, por dejarme llevar. Nada con pasión, nada con ilusión. No toco el saxo porque sería como insultarle: para tocar con esta desgana mejor me dejo caer en el sofá.


Y eso que este invierno no se está portando tan mal conmigo. Sale el sol casi todos los días y en mi cara se averigua una sonrisa tonta al levantarme y ver como se asoma en la montaña. Lo que tengo, por tanto, no es tristeza, es desidia. La espera a que emerjan los proyectos y las promesas que he de cumplir, se me hace larga, aburrida y además me produce insomnio. Soy una chica de acción, no se estar parada mucho tiempo, y aunque me invente algún que otro pasatiempo (valga la redundancia) para entretenerme, eso no me distrae de la realidad más real: mi presente se basa esperar... esperar para seguir construyendo sueños.


Y el invierno, el pobre, se lleva toda la culpa. Cuando he aceptado tan sumisamente que el tiempo me influye en mi estado de ánimo, escapándose de mis manos el control, pocos piropos le puedo echar yo al invierno, frío y gris (incluso, aunque salga el sol). Si yo tuviera desidia en verano, las cosas serían distintas, más disfrutadas, más distendidas.


Voy a darle un poco de cancha a esta estación, buscando otro motivo que me lleve a este estado de ánimo. Si en los últimos años siendo enero, yo estaba rumbo al otro lado del mundo, al calor del verano, es más que normal que la falta de costumbre de frío y recogimiento me siente tan mal.


Y como buena optimista, que dicen algunos que soy, aunque cada vez este adjetivo me cueste más ganármelo, voy a intentar vivir esta desidia con la mayor dignidad posible, (auto-engañándome, por supuesto), pensando que debo reservar energía para esos días, de luz brillante y brisa cálida, que vendrán cargados de proyectos, trabajos, diversiones, alegrías y VIDA, mucha vida.


Os dejo, que tengo que volver a mi estado latente...

Bienvenidxs al 2012!!!

Bienvenidxs al 2012!!!

 

Con la cabeza en el Norte y los pies en el Sur, así es como acabo el año. No, no os creáis que a última hora agarré mi mochila y huí. No. Ésta es la nueva posición de mi cama. Así acabo el año, y así lo quiero empezar. Algo de simbólico tiene, la verdad. Es el Sur el que me anima a caminar, y es el Norte quien amuebla mis ideas. De mis pies sale el baile y la alegría. De la cabeza, el conocimiento, la razón. Para conectar ambos, tengo obligado paso por el corazón, aunque de vez en cuando se me olvide recordarlo.


Es hoy la cabeza la que marca mi ritmo, llegan momentos de trabajo y reflexión; pero prometo no olvidarme de los pies, y salir de vez en cuando a bailar, aunque no le vague a mi maltrecho músculo vital.


Finalizar cosas no se si me gusta o no me gusta, pero lo cierto es que lo hago tan a menudo como empezarlas, y esto último si me gusta. Así que deseo empezar este año que entra cargada de ganas de andar, de conocer, de soñar...y por supuesto, deseando a todas y todos los que me queréis un gran cambio de ciclo, un gran 2012.


Pero antes de nada, quisiera compartir lo que aprendí en 2011:

  1. Ser y sentirme mujer no solo me gusta, sino que siento una gran responsabilidad a cada paso que doy, y celebro cada reto que supero

  2. La niñez me encanta. Aprendo tanto de ellos y ellas, los niños y niñas, que no se en que momento de mi maduración perdí esa sabiduría.

    Y lo más importante...

  1. No espero nada de nadie. De este modo, la gente que se porta mal conmigo no me defrauda y la que se porta bien, me sorprende.


Dedico esta última a todas aquellas personas que en algún momento de 2011 me hicieron daño. No se preocupen, no es rencor y tampoco creo que yo no haya hecho daño a nadie. Aunque que todxs somxs culpables, pero algunxs son más que otrxs.


En Navidad, donde se respiran los buenos deseos, yo os deseo responsabilidad para el 2012. Que el mundo sea justo o no, que esté limpio o no, que vivamos en paz o no, es responsabilidad de todxs. Así que deseo que cada cual ejerza la parte que le corresponda. No se preocupen si no lo hacen... total, no espero nada de nadie.


Ah!! y para quien lo haya olvidado o piense que a mi se me ha olvidado por este post tan poco jovial, sigo siendo Scout: sigo cantando y sonriendo ante las dificultades, sigo siendo amiga de todos, sigo siendo digna de confianza y austera y trabajadora. Y sobre todo, sigo creyendo en la Educación por la Acción. Si con tu educación aprendiste que muchas de las cosas que pasan en el mundo no están bien, sé responsable, ACTÚA.


Les deseo un gran 2012!!!!

Estructurando, Des-estructurando

Estructurando, Des-estructurando


Como el trabalenguas de “hicieseis, deshicieseis”, así anda mi cabeza. Acumulo información de múltiples y variadas fuentes y mi opinión sobre la realidad se moldea hasta límites tan complejos y tan detallados que me resulta difícil exponerla en una conversación de barra de bar. Y es por eso que cuando me relaciono, aburro o me callo.


El día que opto por aburrir, a veces elijo a buen interlocutor, que aguanta el chaparrón dignamente e intentando seguirme el hilo. Y a veces, el contrario no se apiada tanto de mi, a la media hora me mira con cara de cansancio y se va en busca de estímulos más amenos, eso sí, disculpándose educadamente.

El día que opto por callarme, la repercusión a largo plazo es casi peor. Las informaciones que recibo manteniendo alerta mis cinco sentidos y sin la distracción de mi voz, hacen que mis pensamientos naveguen a velocidad de fibra óptica, para buscar entre ellos una coherencia irracional, que al día siguiente, cuando me apetezca socializar, hará mi discurso aún más pedante.


Así que, en estas me ando. Hay seguidores blogeros que me dicen que ya no escribo, y lo cierto es que es al revés. El problema es que ahora me cuesta publicar. Esto pasa porque las ideas que genero creo que solo tienen sentido en mi en un momento concreto, y a veces, ni siquiera ahí. De ahí el temor a plasmar algo en el ciberespacio, que hoy esté estructurado, pero mañana des-estructure y lo reconvierta en una idea totalmente contraria.


Últimamente, todos los caminos (y las lecturas) me llevan a Zigmunt Bauman y su “Modernidad Líquida”. Allá donde meto la nariz, lo veo reflejado. Tanto, que al final me estoy creyendo lo que vende, que no es ni más ni menos que la idea de que en la actualidad, surfeamos en las olas de una sociedad líquida siempre cambiante -incierta- y cada vez más imprevisible, que nos conduce a un tiempo sin certezas. Aguantar en la cresta de la ola supone hacer y deshacer a cada rato. Pensar, cuestionar, repensar, estructurar. Y ahí estoy, intentando no ahogarme.


Pero algunas de mis reflexiones si me llevan a certezas (o al menos, eso creo hasta ahora). Por ejemplo, cada día siento más cierto el engaño en el que nos hacen vivir a la “Gran Masa Social”. Algunas cosas que me gustaría compartir con ustedes son estas:


Y por lo demás, amigos blogeros, igual: la familia bien, los amores mal, el trabajo y la residencia incierta y cambiante, pero como saben... La sonrisa siempre en su sitio y lista para ofrecerse al mundo.


(Dedicado a la buena gente de C.S.O.A. “La Brecha”, a los que doy mi más sincero apoyo y a los que debo mi profunda admiración por llevar a su propia existencia la idea de Otro Mundo Posible y sobre todo Necesario)


Cuanto más inteligente pareces, más tonta te sientes

Cuanto más inteligente pareces, más tonta te sientes...

Vuelta al paro, vuelta al estrés. Vuelta a enviar más de treinta currículums diarios, diferentes, por supuesto, que van desde el más completo en formación academico-profesional, hasta el más pobre para solicitar un plaza mal pagada de niñera en país extranjero. Vuelta a pensar en dónde falla esa maldita ficha que te define y a buscarle solución. Así que a retomar el doctorado, a hacer otro Máster del Universo y a aprender inglés. Mientras, vete pensando cómo comer los siguientes meses porque ya está bien, porque tienes 27 años y está feo seguir viviendo de unos padres que se han dejado media vida y parte de su sueldo en rellenar ese papel llamado CV que no te está sirviendo más que para colapsar la lista de correos enviados de tu cuenta.

Y la gente me dice: ¡es que no paras quieta en ningún lado! Que me lo expliquen, por favor. ¡Qué me expliquen dónde paro quieta! Si vivo de prestado allá donde voy. Un coche prestado, una casa prestada, un trabajo que me prestan por unos meses... ¡hasta estoy apunto de vivir con ropa de invierno prestada!

Vivo de prestado, cierto es, un poco porque quiero y un muchísimo porque me obligan. El porque quiero viene dado por el anti-conformismo: no me conformo a vivir una vida insulsa y triste, sin emoción, en un trabajo que no me guste, sufriendo que me sobre mes al final del sueldo. Esta es la vida que desgraciadamente vive gran parte de mi generación en este tiempo. Y el porque me obligan, salta a la vista. Me siento en la obligación de no quedarme sentada a ver si me llueve el trabajo, porque como no tengo padrino bueno, ese no va a llover. Y en días cómo el de hoy, dónde casi me tima una irlandesa aprovechada y dónde por enésima vez he sido rechazada en dos de las múltiples becas a las que opto, sin justificación alguna y cumpliendo con creces todos los requisitos, una no puede evitar sentirse tonta o tontísima.


Y no digo yo que solo el “enchufao” trabaja o que yo tenga el mejor currículum de todos. Por supuesto que no. Yo digo que no se me ocurre qué más tengo que hacer para obtener un trabajo medianamente digno (ni siquiera estoy diciendo totalmente digno). En los últimos dos años he tenido, por cuestiones profesionales, cuatro residencias distintas. He trabajado gratis más de un año para obtener experiencia profesional contando prácticas de carrera, máster y voluntariados internacionales (obviando, por supuesto, el tiempo que he dedicado y dedico al escultismo). Me he autoempleado, poniendo un bar, que cómo todo el mundo sabía, no era lo mío, pero “de algo había que ir tirando”. Entretanto me he formado presencial y virtualmente en múltiples cosas, todas ellas encaminadas en educación, medio ambiente y cooperación, que no sólo son los temas que más me gustan, sino que también sé que son los que se me dan bien. Y todo ¿para qué? Para sentirme tonta. Para optar a trabajos muy por debajo de mi currículum. Para casi suplicar trabajar gratis, mientras me guste o me den formación.

Ayer escuché a Escohotado, en el programa de La 2 Pienso, luego existo, decir: “mis amigos son invariablemente personas que sólo tienen lo que han dado (…) Admiro a las personas fundamentalmente por su capacidad para dar, y por su economía en el pedir”


Capacidad para dar, tengo. Me gustaría poder pedir menos, poder vivir menos de prestado. Y si esta sociedad me dejara tener lo que he dado, me dejaría tener un buen trabajo, que me permitiera seguir dando lo mejor de mí misma, sin tener que vivir pidiendo prestado.

 

De la Felicidad y la Alegría

De la Felicidad y la Alegría

"La alegría, ¿sabes? Es justamente lo que más he añorado. Posteriormente, seguro que sí, incluso he sido feliz; pero la felicidad es, respecto a la alegría, como una lámpara eléctrica respecto al sol. La felicidad siempre tiene un objeto, somos felices por algo, es un sentimiento cuya existencia depende de lo exterior. La alegría, en cambio, no tiene objeto. Te posee sin ningún motivo aparente, en su esencia se parece al sol: arde gracias a la combustión de su propio corazón."

Donde el corazón te lleve. Susanna Tamaro


Últimamente sonrío poco... y lo peor es que soy consciente de ello. Diversas circunstancias me han hecho reflexionar en los últimos meses sobre la felicidad, y aunque os parezca una tontería, hasta este año no me di cuenta del abismo tan grande que hay entre la felicidad y la alegría. Mis primeras reflexiones me llevaron a la conclusión de pensar que durante los últimos años de mi vida había sido una persona alegre, pero pocas veces me paré a pensar si era o no feliz. Convencida de que la felicidad era un fin mucho más importante que la alegría, comencé a preguntarme qué necesitaba para ser feliz, y busqué la respuesta por todos los lados, la perseguía... la ansiaba... estaba obsesionada con ella. Tanto, que esa búsqueda me fue borrando la sonrisa, y con ella se fue esfumando la alegría.

Si para ser feliz necesito un trabajo que me realice, y no lo tengo, no puedo ser feliz.
Si para ser feliz necesito una persona a mi lado que me susurre al oído que me quiere y a la que yo quiera también, y no lo tengo, no puedo ser feliz.
Si necesito tiempo libre suficiente para pasarlo con mis amigos o para ver a mi familia, y no lo tengo, no puedo ser feliz.
Si necesito dinero para viajar, o música para bailar, o guisos ricos para disfrutar, y no lo tengo, no puedo ser feliz.

Pero lo que pasé por alto en toda mi reflexión, es algo que si tengo y que no había valorado lo suficiente: mi sonrisa.

Cuando la Comunidad Sorda me bautizó, me puso el signo de reír a carcajadas, y no había pasado más de media hora con ellos.
Una vez, en una conferencia sobre motivación, el conferenciante acabó su ponencia haciendo alusiones a que era imposible no motivarse si en segunda fila había alguien como yo, con mirada atenta a lo que decía, y una sonrisa que no era capaz de borrar.
No puedo recordar la cantidad de veces en mi vida que me han dolido los mofletes porque en un largo periodo de tiempo no he sido capaz de dejar de sonreír o de reír a carcajadas.
Revisando fotos antiguas, me he dado cuenta de que si en alguna no estaba sonriendo, era porque estaba comiendo o hablando, cosa que los que me conocen saben que hago también muy a menudo.
Hasta llorando de dolor (físico o sentimental), recuerdo ocasiones en las que me reía o sonreía a la vez que lloraba.

Parece que una, cuando es niña, sonríe más, y según se va haciendo mayor, comienzan las preocupaciones, el stress, las tristezas... y se va olvidando de sonreír.Yo había sido capaz de mantener mi sonrisa casi intacta hasta hace muy poco tiempo, exactamente hasta que comencé a preocuparme por mi felicidad.
Pero hoy me he dado cuenta de que si pierdo mi sonrisa, con ella se va mi alegría y ésta, a lo largo de mi vida, siempre jugó un papel mucho más importante que mi felicidad. La felicidad me puede llegar o no según las circunstancias. Pero mi alegría, mi sonrisa, mi luz al fin y al cabo, eso tengo que poder controlarlo yo. Tengo que estar atenta y no despistarme, sonreír y estar alegre todo lo que pueda, porque tengo la impresión de que si pierdo ese sol que por naturaleza ya estaba en mí, va a
ser muy, pero que muy difícil recuperarlo.
Y aunque no se si eran felices, mis días de alegría los recuerdo buenos.

Mundo, podrás ponerme una y mil trabas (como estás haciendo) para no verme feliz, pero no pienso dejar que me arrebates la alegría.

De Boda en Boda...

 

De Boda en Boda...

Como este año he asistido a varias bodas, los encuentros con personas que hace tiempo que no ves se han sucedido. La última boda que he tenido la he sentido muy especial. No ha caído en mi mejor momento: acabo de cerrar el bar, no tengo rumbo fijo y estoy muy cansada de fiestas y celebraciones, quiero parar. Pero aún así me apetecía mucho esta boda. Mi mejor amiga de la infancia se casaba con su novio de toda la vida.


No puedo decir que siempre haya estado de acuerdo con esa relación, pero el sábado comprendí lo equivocada que estuve. Carmen, estabas radiante, guapísima, feliz. Muy nerviosa, llegaste a la catedral, donde estaba Yeyo, tu novio de siempre, sonriente y sereno, esperando la llegada de su amada.


A partir de ahí, comenzaron a sucederse imágenes en mi mente de acontecimientos vividos las dos. Como en las fiestas de cole, cuando bailábamos ballet o sevillanas, y te ponías tan nerviosa antes de salir, que vomitabas. O todas las veces que jugamos a las barbies en tu casa, o cuando nos íbamos al cine con tu familia a Salamanca.


Carmen siempre fue la más guapa, la más inteligente, la más divertida, la mejor...


Pero llegó nuestra adolescencia, y empezaste a salir con ese chico de “poca buena fama” llamado Yeyo. No vamos a negarlo, a nadie nos gustaba esa relación. A tu madre le traía de cabeza, y yo... bueno, yo no entendía como alguien como Carmen, que todo lo tenía, podía estar con ese chico, más bajito que ella, y que desde mi punto de vista no la respetaba.


Ahí empezamos a distanciarnos... a ti te mandaron a Salamanca a estudiar... yo comencé a salir con otros amigos... Y así hasta que me fui a la universidad a Badajoz.


Nuestra relación no es tan estrecha como cuando éramos pequeñas, pero quizá la distancia haya conseguido que sigamos siendo amigas. De los compañeros del cole, a tu boda sólo asistí yo, y eso me hace agradecerte mucho la invitación.


Porque esa relación que tanto fue criticada por todos, el sábado para mí se convirtió en una historia de amor preciosa. Después de tener a todo el mundo en contra, después de muchos problemas, después de aguantar todo y más; hoy, Carmen está casada con el amor de su vida, Yeyo. Y se la ve enamorada, con los mismos ojos brillantes con los que le miraba cuando aún eran adolescentes. Es feliz.


Cuando éramos pequeñas y te ibas cada verano a Inglaterra a aprender inglés, te auguraba un futuro de viajes, lejos de la vida que teníamos en Guijuelo. Pasaron los años, y tu apego a la vida en Guijuelo crecía y yo no lo lograba entender. Ahora soy consciente de la suerte que has tenido. Encontraste cerca lo que te hacía feliz, lo que querías, y te esforzaste, luchando contra viento y marea para tenerlo. Hoy ya es tuyo. Disfrútalo y que no pierdas esa mirada nunca.


¡¡Feliz matrimonio, amiga!!


Despedida del Piccolo 2.0

Despedida del Piccolo 2.0

 

Hace ya casi un año que mi hermano Chuso y yo decidimos montar sociedad y hacer nuestro un bar mítico de Baños y tan querido como es el Piccolo (Para nosotros, Piccolo 2.0). Sin experiencia ninguna en hostelería (hablo por mí) decidimos infiltrarnos en la profesión nada más y nada menos que aquí, donde casi todo el mundo se dedica a ella.

Con vergüenza, tiraba las primeras cañas, porque me sentía evaluada por aquellas personas que siempre me habían puesto tan bien las cañas a mí. Pero poco a poco me fui haciendo con la barra, hasta llegar a hoy que, aunque cometo mil y un fallos, ya tengo más soltura en esto y soy capaz de aguantar, eso si con un poco de ayuda, unos San Ramones con salida de la charanga incluida, más campeonatos varios de cartas, más bocadillos, etc... vamos, toda una maratón hostelera para mí, a la que esta profesión le parece tan difícil.

 

Y los dos no queríamos dejar este proyecto sin dar las gracias públicamente a todas esas personas que me han hecho pasar tan buenos momentos dentro de este, nuestro Piccolo 2.0.

Gracias a mi familia, mis padres a la cabeza, que aunque no les hiciera mucha gracia la idea de que sus hijos tuvieran un bar de noche, han estado en todas, apoyándonos y ayudándonos en cualquier momento.

Gracias a la clientela fija, como todos los Pozas, Mónica, Ana, Jonás, los Boikot, Javier y Carlos Yubero, Feli,.. etc (seguro no he nombrado a algunos) porque sin vosotros, claro está, tener un bar no es posible.

Gracias especialmente a los que fueron más allá, y de clientes pasaron a ser amigos, porque cuando necesitabas una mano, ellos la ofrecieron antes incluso de pedirla.

Como Germán...gracias por los innumerables favores que nos has hecho, desde la varilla del baño (ese fue de los primeros) hasta las sillas para los campeonatos de cartas. O Javi, que no dudó en meterse dentro de la barra a echarme una mano en mis comienzos como camarera, cuando todo esto me parecía un mundo imposible.

Gracias a Carlos Pradera, por estar siempre dispuesto a montar un sarao, como aquel día que hicimos calbotá, y por la compañía, la ayuda siempre, y la charla en momentos en los que las horas del bar se me hacían eternas.

 

Gracias a Felipe, por prestarnos tantas cosas y por hacernos pasar unas buenas tardes.

Gracias a Peloto y a Fiss, (casi pareja de hecho este verano) por el compañerismo y las ganas de hacer que Baños sea un pueblo joven, con vida, razón principal por la que yo me lancé a la aventura del Piccolo 2.0.

Gracias a Elsa y al Gordo, por hacer tan fácil el traspaso de poderes, y por prestarnos tantas cosas necesarias para empezar a funcionar.

Gracias a Jaime, por jubilar antes de tiempo la máquina de hielo, y dejarla aparcada en el Piccolo, sin intención de recuperarla, al menos de momento...

 

Gracias a Alf, por ejercer de camarero cuando se le pidió y responder con esa alegría y soltura con la que hace todo. Y a Jose, por lo mismo, y prestarnos la cochera cuando la necesitamos.

 

Gracias a la Bego, el Vaz, la Ele o Lukas, por limpiar el Piccolo conmigo, para disfrutar más de su estancia en Baños.

 

Gracias a Dani, por ser el mejor DJ que ha tenido el Piccolo, y al Marquino, por decorarnos con tanto arte y tanta ternura esta casa.

Gracias al Rolo, por el vehículo oficial del Piccolo 2.0, por hacer de asesor económico, y por organizar y participar en los torneos que hemos tenido. Y a Mamen, por prestarnos la Rana.

 

Y bueno...después de dar las gracias, solo nos queda despedirnos. Cuando abrimos, oí a mi padre decir que no aguantaría un año aquí... no se confundió. A mis pies les queda mucho que recorrer y la barra del Piccolo 2.0 se me queda un poco pequeña. Los momentos vividos aquí han sido muy especiales e intensos, y aunque la estancia ha sido breve, creo que hemos trabajado mucho, para que fuera lo más dinámica posible. Atrás quedan algunos campeonatos, ferias de la tapa, algunas fiestas y algún que otro ciclo de cine, que no fue muy popular...

Me da tremenda pena que las opciones de la noche de Baños se reduzcan, y más pena me da que este bar, para mí uno de los bares con más personalidad del pueblo desde siempre, se cierre. Me encantaría que alguien cogiera el testigo. Han sido muchos los buenos momentos vividos aquí dentro y fuera de la barra, y me gustaría poder seguir viviéndolos.

Espero que hayan disfrutado ustedes tanto como he disfrutado yo. Gracias por venir y a seguir divirtiéndose..

¿Qué estoy haciendo yo para la próxima generación?


¿Qué estoy haciendo yo para la próxima generación?


Hace tiempo que no escribía y es que tenía tantas ideas en mi cabeza sobre las que escribir, que no sabía por donde empezar.


Y hoy por fin, me ha llegado un e-mail que ha sido el detonante. La lucha generacional siempre ha sido muy recurrente: una generación no comprende a la anterior porque le parece retrógrada y tampoco comprende a la posterior porque le parece descabezada, loca y sin sentido. Pero atacar a tu propia generación...


Hoy me enfada soberanamente que alguien de mi edad critique a “la juventud de hoy en día”, esa que se está echando a la calle, porque ya no puede más.


Esa que ya no se cree la mentira tan grande que a nuestros antecesores les vendían los medios de comunicación y el poder, porque gracias al avance tecnológico, podemos escuchar y ver múltiples versiones de un mismo hecho, aunque sea muy lejano, y casi al instante.


Esta generación viaja, y muy lejos, (sí, tenemos suerte) y sabe que la verdad suprema de tu casa, no es la que existe en todo el mundo, y no es, ni de lejos, la mejor verdad de todas.


Esta generación, no ha tenido que ganarse el pan con el sudor de su frente, pero le vendieron la moto con eso de “estudia, y se alguien de provecho”, y casi todos los que seguimos ese consejo, estamos mucho peor que los que se lo saltaron a la torera y decidieron ponerse a currar como peones en cuanto pudieron. Al menos ellos, luchan por su hipoteca, su coche o su trabajo. Para los demás, nada es nuestro todavía, más que un título de universitaria y la casi certeza de que ese título te va a servir para poco. Eso si, también tenemos un enfado que apaciguar, por haber invertido tiempo y el dinero de nuestros padres en ese título, y con suerte, una beca con apellidos de “malpagada, explotada y por supuesto, sin opción a contrato” que soportar.


Y es que quien sea de mi generación y por lo menos no se indigne un poco con lo que estamos viviendo, que por favor, me diga como lo hace.


Me enfada leer el periódico, porque no hay un mínimo de rigor en la noticia. De las últimas tres noticias que he leído en prensan escrita, dos mentían descaradamente (lo se, porque viví las noticias) y de la otra no tenía suficiente información para asegurarme su veracidad.


Me enfada ver la televisión, porque es la caja tonta que más frena el despertar de las personas, que más hace acomodarse y no moverse por cambiar aquello que no nos gusta; me enfada porque adormece y manipula a su antojo miles de mentes.


Y me enfada de una manera especial, hablar, recibir mails o chatear con personas de mi generación, y que ellas mismas aboguen a valores y soluciones totalitarias y retrógradas para este GRAN PROBLEMA que estamos viviendo: “...los inmigrantes, a su país...”, “...a estos perroflautas les sacaba yo el ejército y ya verás que calladitos estaban...”, “... los cuatro hippies esos que no han dao un palo al agua en su vida...” , y la que más me enfada de todas “... si total, por mucho que hagamos, siempre van a ganar los mismos”. Esta, por desgracia, es la que más me creo a veces.


Pero otras muchas veces, no me lo permito. Y es que no me da la gana pensar que las cosas son así, que el sistema es así, y que no se puede hacer nada para que esta mierda de entramado social-económico que hemos heredado, en el que los ricos son cada vez más ricos y en el que las cosas se solucionan a base de armas y mentiras, no se pueda cambiar. Si se puede... SÍ SE TIENE QUE PODER.


No tengo la solución, pero se que esta no pasa por esas soluciones simplistas y pasadas de moda que se escuchan en la calle y que con problemas similares ya se usaron a lo largo de la historia. Y esas soluciones simplemente no pueden funcionar porque tenemos (y somos) un problema nuevo.


Que no nos manipulen los medios o el poder, porque ya no nos lo creemos.

Que tampoco lo intenten con armas, porque no queremos contestar con la violencia.

Que no les den más dinero a los que ya tienen dinero para solucionar el problema, porque la historia nos dice que ellos se guardan más de lo que reparten.

Que no nos hagan señalar como culpables a personas con nuestros mismos problemas pero de distinto lugar de nacimiento, porque esta vez la solución tiene que ser de todxs y para todxs, porque vivimos en un mundo globalizado.


Es posible que estemos perdidos... pero no es de extrañar... Viajando, descubres que no puedes culpar a alguien porque dejara toda su vida buscando un futuro mejor. Estudiando, comprendes que hay realidades tan complejas, que pensar que solo hay una solución para cada problema es casi desternillante. Conversando, eres consciente de la diferencia entre la verdad y la realidad, y la dificultad para distinguirlas...


Lo que yo aporto para la próxima generación es este empeño mío en poner en duda todo o casi todo, y cuando la balanza de la duda se inclina más hacia la certeza de tener que cambiar eso que no me gusta, trabajar duro para que se cambie.


Las piedras con las que se está chocando ésta, mi generación, son bien grandes y bien duras. Esta generación tiene que hablar de salvar su futuro, no del futuro de sus hijos, como otras anteriores hicieron. No podemos ver más allá, porque el problema es tan complejo, que nos va a llevar tiempo incluso definirlo.


Pero que no quepa duda de que, al menos a mi, (y a otros muchos más) ganas, indignación y enfado no me faltan para seguir luchando buscando nuevas y mejores soluciones para este mundo que nos ha tocado.

Aludidos

Aludidos 

 

Regalo narices de payaso, porque eso es lo que se me da mejor, ser payasa.

 

Una se pasa la vida intentando (aunque esta palabra me suene tan mal como le suena a Jonás “reinventando”) “ser feliz haciendo felices a los demás” (B.P), y se encuentra con un sinfín de interrogantes que no es capaz de descifrar.

 

 

No soy mala... o al menos, nunca tengo la intención de hacer el mal, aunque a veces mis actos duelan en lo más profundo a personas que no se merecen sufrir mi ineptitud. Me gusta preguntar antes de hacer, cuando se que el hecho puede ser ofensivo para alguien. Y resulta que ya solo la pregunta es ofensiva a veces.


 

Ofrezco mis bienes y mis conocimientos, que son muy pocos, pero a veces necesarios y suficientes para quien los recibe, y como buena scout intento (de nuevo la palabrita), no esperar NADA a cambio. Pero creo que esperar un simple “¿cómo te va?”, después de ofrecer tu vida... a eso... a eso no se le puede catalogar como ALGO. Esa cortesía de consideración hacia tu ayuda abnegada es un NADA necesario.

 

 

Un tiempo pensé que era rencorosa... pero lo cierto es que no soy tan pura en convicciones como para serlo. Para tener rencor tienes que tener los conceptos bien claros, y de cosas claras, por suerte o por desgracia, carezco en gran medida.

 

 

Tengo el don o el defecto de perdonar las ofensas, vengan de donde vengan. En mis casi 27 años de vida, no le he retirado la palabra a nadie, y espero no hacerlo nunca, porque eso me llevaría a replantearme la condición humana, que se me antoja más del lado de la bondad. Y este antojo es de los pocos de los que no deseo librarme.

 

 

No corro la misma suerte que otorgo yo a la humanidad, puesto que existen en mi historia personas que me retiraron la palabra. No se si por no perdonarme alguna ofensa o por ser yo una persona que resulte a veces insufrible. No lo se porque esas personas tienen en común la no confrontación. Nunca se exactamente que he hecho para que retiren el saludo.

 

 

Regalo narices de payaso, porque eso es lo que se me da mejor, ser payasa.

 

 

Curiosamente, cuando sí conozco un acto dañino de mi persona hacia otra, siempre he conseguido solucionarlo. Se pedir perdón, arrepentirme y enmendar mis errores. Esas personas siguen hablando conmigo.

 

 

Pero las que me retiran la palabra ni siquiera me conceden el privilegio de enmendar. Y no puedo enmendar porque no suele haber error que pueda reconocer, y como me retiran la palabra, no tengo la oportunidad de saber qué hice mal.

 

 

Por eso, regalo narices de payaso. Porque eso es lo que se me da mejor, ser payasa.

El enfado proviene del querer o del desear. Uno solo se enfada con alguien cuando lo que hace ese alguien le importa tanto, que el que no coincida con nuestros deseos nos enfada. Por ejemplo, yo pude estar muy enfadada con George Bush por la guerra de Irak, hasta creo que quise que alguien le borrara del mapa. Pero ese enfado provenía claramente del deseo interno de no querer que hubiese una guerra y de la convicción del poder de George Bush para saciar mi deseo. Como no lo sació, me enfadé. Ya le perdoné, me resulta más títere que malvado.

 

 

En mi estado de enfado, si George Bush hubiera sido mi amigo, nunca le hubiera retirado la palabra. Al contrario, es el momento de intentar comprender porqué actúa de esa manera, y para eso, qué mejor que hablarlo con él. Si nuestras opiniones son muy dispares, solo cabe aceptarlo (como bien me ha enseñado Martín) y centrarme en lo que sí tenemos en común, restando importancia a nuestras diferencias. Pero no retirarle la palabra... porque eso significa que el enfado sigue latente.

 

 

No quiero olvidarme de la gente que ha sido importante para mí durante algún tiempo y algunos, hoy por hoy, no me hablan. Por eso la no confrontación de las personas que me retiran la palabra me enfada. Me obligan a olvidarlas, pero no soy capaz porque el problema no se soluciona y la herida se queda abierta.

 

Así que regalo narices de payaso, porque eso es lo que se me da mejor, ser payasa. Estoy obligada a olvidar, sin poder olvidar, a las personas que me duelen. ¡¡Eso si que es ser payasa!!



Nova Terra

Nova Terra

 

Conocí un lugar en la selva, donde las horas las marcaba el sol. Donde se hacía ceviche de flores y caminar era una aventura llena de sorpresas.

 

Conocí un lugar en la selva, Nova Terra se llamaba, donde la nación era el mundo, y un hada madrina correteaba.

 

Un reino con muchas princesas, con un sabio venido de otras tierras, gobernando un centro de luz, que al visitante y al habitante iluminaba.

 

Conocí un lugar en la selva, donde un mundo cambiado y más lindo se respiraba; agua, frutos y alegría en abundancia, nunca faltaban.

 

En ese lugar recibí la luna llena, tan llena de magia, tan repleta de amor, que a los músicos (y la música) inspiraba.

 

Un duende apereció en la noche, recordándome a otros duendes que en Lima me acompañaban. Tan agusto me encontré en este hogar, que mi corazón decía que en la selva se quedaba.

 

Aprendí mucho, disfruté más. Mi alma de niña se iluminaba. Y junto a la luna, la tierra y el río, mi cuerpo se renovaba.

 

Pero como toda realidad, había un dolorcito que me molestaba; zancudos, moscas y mosquitos, picaban, picaban y picaban.

 

Despertarse con el sol; beber y bañarse en el río; comer de los árboles y conversar con los nuevos amigos.

 

Conocí un lugar en la selva, "Terra Nova", pronosticaba. Gran lugar, para este gran cambio que llega. Buena vibra, mucha luz y mucha fuerza para animarnos, en estos tiempos que nos llegan, donde la energía nos alumbrará caminando....

 

http://www.novaterra.com.es/

 

(dedicado a Andreu y su gran familia de Terra Nova, a Conchi, Martín y Apo, por hacer de mi viaje un paseo interior y exterior muy interesante...)

Si se pudo... y si se puede!!!!

Si se pudo... y si se puede!!!

 

6/6/2011

En el Bolivarcito, bar emblemático del centro de Lima, tomando un Pisco Sour, símbolo nacional

 

Hoy es un buen día para el Perú. Ayer, tras una campaña electoral en la que se pretendía más tirar al contrario que ganar por méritos propios, Ollanta Humala ganó las elecciones con un 50.7% de los votos.

 

En mi estancia en Perú, he podido vivir todo el proceso electoral, y para mí ha sido algo emocionante. La sensación que había es que el país se jugaba en estas elecciones su futuro. Después de primera vuelta, quedaron para segunda dos opciones inesperadas (e indeseadas) para la mayoría de los peruanos: Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, que representa un retroceso de la democracia, de los derechos humanos, y un retorno a la corrupción y la política de los favores; y del otro lado, Ollanta Humala, militar y con ideas de izquierdas, al que los peruanos temen por acercarse demasiado al régimen chavista y haber orquestado un golpe de estado años atrás en contra del régimen fujimorista.

 

Después de esta primera vuelta, los discursos de uno y del otro se debían aflojar. Eran dos posiciones demasiado opuestas como para dividir el Perú en dos. Los votantes de Humala aseguraban que si ganaba Keiko, era necesaria una revolución violenta para no permitir de nuevo la barbarie que Alberto Fujimori había cometido años atrás. Los votantes indecisos (porque no puede decirse que fueran púramente votantes de Keiko), sobretodo los de clase media-alta, tenían miedo a los cambios que intuían que Humala iba a realizar, como reformar la constitución, o poner más impuestos a la inversión extranjera.

 

Hoy, muchos de estos que finalmente votaron por Keiko, dicen que se van a tener que ir del país, porque no habrá trabajo para ellos. Los votantes de Humala, muchos pertenecientes a ONGs o grupos pro-derechos humanos, celebran, con alivio, la victoria de este, dado que la otra opción iba a suponer seguro un recorte de derechos y libertades. Y los fieles de verdad a Keiko, aún otorgan, y esperemos que así sea y respeten la voluntad de la mayoría (muy reducida, eso si) del pueblo.

 

Pero lo que más me alegra de todo, es que finalmente, el mundo que no controlamos los ciudadanos de a pie, no se ha hecho presente en esta votación. En un país en el que ha habido tanta corrupción y manipulación mediática como es este, finalmente ha ganado lo más golpeado por los medios, el partido que tenía menos poder de influencia. Y esto ha sido por desgaste. Un ejemplo sirva para ilustrar. Mario Vargas Llosa, novel peruano de todos conocido, que escribía para el periódico El Comercio, en primera vuelta, para nada se hubiera posicionado a favor de Ollanta Humala. Pero en la segunda vuelta, se ha visto obligado a defender la propuesta de Humala por dos motivos: su profunda aversión al fujimorismo y el segundo, para mí más importante, el posicionamiento tan evidente del periódico donde escribía a favor de Keiko Fujimori. Y así, Vargas Llosa pasa de tener una columna en el Comercio, a tenerla en la República, la competencia más directa, y uno de los únicos periódicos, junto a la Primera, que no le bailaban el agua a Keiko y su manipulación. Aunque desgraciadamente, tampoco se puede decir que fueran imparciales.

 

Y eso es lo que creo que han hecho la mayoría de los peruanos. No es que estén del todo de acuerdo con su nuevo presidente, pero están tan hartos de la manipulación y tenían tan clara la corrupción que iba a regresar si Keiko llegaba al poder, que marcaron la O de Ollanta. Y es que si Keiko antes de salir ya manipulaba la mayoría de los medios (no solo radio, televisión o prensa, sino también empresas de encuestas electorales o opiniones de personajes influyentes), qué iba a pasar con el Perú cuando ella gobernase.

 

Afortunadamente, el temor se desvaneció ayer... afortunadamente, muchos electores prefirieron probar algo nuevo a quedarse con lo malo conocido. Y afortunadamente, la corrupción y la manipulación no funcionaron, y el resultado, al menos para mí, me ha dado la confianza para pensar que no todo está perdido. Aún los ciudadanos podemos decidir quién nos gobierna. Aún esa gran mano que mueve los hilos del mundo, no llega a todos los rincones. Y aún podemos creernos más fuertes para apostar por un mundo para todos.

 

Unamos este resultado al movimiento 15M, que tanto está emocionando a los españoles, que como yo, lo vemos desde lejos. Es posible creer en un mundo más justo, mejor para todos, y en el que cada uno de nosotros pueda actuar libremente. No se si el Gran Cambio en el mundo, como predecían los Maya, llegará en 2012, pero mi sensación es que este cambio ya ha comenzado. Y siento que tengo que estar atenta a lo que pasa a mi alrededor, para que ese cambio reporte más felicidad al conjunto de la humanidad en armonía con este mundo tan bello en el que vivimos. Porque los cambios, siempre nos llevan a nuevas aventuras, y éstas arribarán en buen puerto, si somos capaces de dirigirlas con ilusión, trabajo y buenas intenciones.

 

Felicidades al Perú por el cambio. Felicidades por su nuevo gobierno. Y ahora, a estar bien atentos, para que no se convierta en “la misma mierda de siempre”, como nos suelen tener acostumbrados los políticos.

De las despedidas...

 

De las despedidas...

 Una, cuando se va, siente un vacío en el corazoncito. Parece una frase cursi y fabricada, pero a veces es tan real... Ya en proceso de despedida de mi Barranquito, de Lima y del Perú, siento que parte de mí se queda viviendo (y bailando) en este lindo lugar que por un tiempo ha sido mi hogar.

Ayer un amigo chileno decía: "la vida del cooperante es muy dura". Supongo que se refería a estos momentos. Atrás quedan noches de risa y baile; días de chamba y computadora; talleres ABE, cursos de emprendimiento, amores fallidos y charlas con amigos.

Cuando se está fuera, se extraña a la familia, la comida, los amigos de la infancia y el hogar. Pero sientes que en poco tiempo, regresas, y la vida, aunque con algunos cambios, estará en ese equilibro feliz y placentero, que te hace sentir tanta paz. Pero cuando una se va de un lugar en el que ha pasado un tiempo suficiente como para llamarlo hogar, sin ninguna seguridad de volver, siente que deja atrás para siempre a caras que durante ese tiempo fueron casi la familia. Caras que te han visto llorar y reír, que han sido tus confesoras y a las que has amado como si fueran parte de ti.

Echaré de menos el mar de Lima y sus malecones. Echaré de menos mi casita, y la del Chato. Echaré de menos vivir con Lou, y reírme con la mancha de españoles y extremeños que me he encontrado a este lado del charco. Echaré de menos esa gran familia de personajes que vive en Surco, y a Marta, y el trabajo, y los compañeros... echaré de menos tantas cosas, que no podría nombrarlas todas.

Y despedirme me está costando. No porque no tenga ganas de regresar, que realmente ya siento que necesito dar un beso a mis sobrinos, a mis padres y hermanos, y un abrazo enorme a muchos amigos. Sino por la sensación de pérdida, por el vacío. Es tan difícil de describir... Latinoamérica me hace sentir tantas cosas y tan complejas de comprender, que siempre necesito un ratito más para asimilarlo.

Pero mis ratitos se acaban, y lo que me queda es disfrutar este bonito país con mucha energía, aunque a veces me cueste sacarla, para devolverle un poquito de lo que él me está dando a mí.



De aquí y de allá

De aquí y de allá

De aquí el baile.

De allá la familia (mis sobrinos como estandarte).

De aquí la escandalosa alegría.

De allá la sosegada felicidad.

De aquí, la risa.

De allá, la sonrisa.

De aquí, la ilusión.

De allá, la responsabilidad en el trabajo.

De aquí, las ganas por conseguir los sueños.

De allá, los recuerdos de los que lucharon.

De aquí, la vida al minuto.

De allá, los proyectos de futuro.

De aquí, la lucha, la pasión, el corazón.

De allá, la paciencia, el raciocinio, lo equilibrado.

De aquí, mis estados transitorios.

De allá, mis latentes estadías.

De aquí, la música, siempre la música.

De allá, un abrazo sincero de un amigo.

 

 

Aquí o allá, lo bueno se percibe y lo malo me atraganta un poco, pero no me mata. Aquí o allá, personas que quiero me muestran su querer. Aquí o allá.... 

 

Karmela, la vida es maravillosa

 

(Dedicado a Maite Rofes y a su padre, Salvador Rofes, que me inspiró para esto)

 

 

En Barranquito me quedo...

En Barranquito me quedo...

 

Recién llego de un concierto en La Noche de Barranco... Andrés Prado (no confundir con Javier Prado ni con José Pardo, calles de Lima, como me pasa a mi). Lo he disfrutado sintiéndolo igual que él tocaba, lindo, con Duende. Ya mi noche empezó bonita, con una performace desacompasada que envolvia a ratos y endulzaba a veces. Varias personalidades representadas en dos personas y unas cuantas músicas.

Más tarde conocí a Jordi, contador de historias y en media hora, narró una vida de fábula y cuento, en la que no faltaban las palabras que me hacía parar y pensar... Y Richar, un escultor sordo con sensibilidad para el arte y para leer los labios a velocidad imposible de superar... Y el círculo vicioso, que es Lima para mí, donde se juntaron de casualidad, dos personas a las que quería contactar... Y finalmente el Jazz... ése tan lindo que no sabes si está sonando flamenco, salsa, bolero o tango... ese que ha sido capaz de silenciar a tanta gente, y de hacer notar por todo tu cuerpo un mar de música y energía que estremece.

 

Y es que Barranco tiene esa vibra. Estando más cerca del final de mi estancia que del principio, muchas imágenes vuelan en mis sentidos...

Los atardeceres en el Malecón, sola, acompañada, o de paseo con Rocío, que me silencian y a veces me envuelven para transladarme también al mismo tiempo, a Nayarit o a la Alcazaba de Badajoz.

Barranco tiene los mostruos de Julissa y las tardes de cante, guitarra o piano, del sonido oficial de mi edificio.

Mi portero, al que siempre me da pena despertar, y más si vengo en compañía, lo que ocurre a cada rato porque mi casa es un espacio abierto a los que se atreven a ser mis amigos y mis amigas.

También a las hormigas, que como dice Lou, son amigas, y de vez en cuando también se cuelan animales menos sociables, o por lo menos, con más mala prensa.

Tiene ese carnaval, que viví de azul primero, con rosa y máscara después....

Tiene el puente de los suspiros, mis mañanas corriendo hasta la playa y mis tardes, intentando sacar el arte que respiraba soplando por un saxofón que no quería corresponderme con su sonido...

Tiene las esperas a personas que sabes que no van a aparecer, o que aparecerán más tarde, pero a los cuales sigues queriendo, apreciando, y esperando.

Tiene la ensalada de frutas del lugar de comidas de enfrente, o los sangüiches de pollo con jugo bien fresquito, de las mañanas de resaca o sin dormir de la esquina.

Tiene a Jonny, del Juanito y a Diego, el del Flat, con su camiseta de José Olaya, "héroe nacional", que me recordará siempre a Lito y al día del Pisco Sauer.

Tiene el cuadro de la habitación grande, y los puff que han conocido buenos momentos, y momentos no tan buenos.

Tiene la habitación de debajo de la escalera a la que siempre tuve ganas de entrar, pero aún no conozco. O mis vecinos, los guapos o los interesantes, que me cruzo por los pasillos y que tampoco llegaré a conocer, aunque nos lo hayamos propuesto desde el primer día.

Tiene a Gared es su compu, o mi casa iluminada por velas en la Hora del Planeta.

Tiene tipos de seguridad que te sorprenden con su taparrostros, o lolitas rubias, gradotas y de edad avanzada, con las que te cruzas a las 5 de la tarde.

La bodega con futbolín, el olor de la ropa cuando viene de la lavandería, que es agradable aunque sepas que esa lavandaría te encoje la ropa; el Tizón, el Sargento Pimienta que me decepciona siempre, el Dragón del que todos hablan y nadie va, la tienda de antigüedades que da menús, las fachadas que te sorprenden con sus accesorios y pintadas y los azulejos de la acera de Cajamarca...

 

Tantas cosas tiene Barranco, que no podría acabar de compartirlas. Cada día acá es un mundo del que poco a poco, me voy a tener que despedir... porque este Barranco, también me ha hablado de la importancia de la soledad, y aunque he querido escucharle, la nostalgia me visitó agridulce en pocas ocasiones, pero profundas.

Cada cosa de Barranco, me hace querer compartirla con alguien de mi vida. En el Jazz, mi hermano Alf o Abel, o Eloy, rodaban por mi mente, porque lo hubieran disfrutado, y yo junto a ellos. Cuando descubro una nueva fachada, me acuerdo de Caty y cuando veo a los perritos de la calle, de Chido.

 

En fin, mi corazón dividido, por querer compartir todo lo siento con cada persona que conozco. Pero sé que eso no puede hacerse material, así que aquí dejo plasmado un trocito de este Barrio, que me acogió con los brazos abiertos y del que disfruto con el corazón dispuesto.

 

Seguiremos conociéndonos este mes que nos queda. Mientras tanto, un poquito de eso que siento: acá va Andrés Prado y su canción, Chincha:

http://www.youtube.com/watch?v=qBBFttF_Gog 

 

   

 

Sensaciones y el Tiempo

Sensaciones y el Tiempo

 

Soy todo sentir, por eso, el tiempo, nunca juega a mi favor.

El tiempo para los que piensan más que sienten.

Tan rastrero, tan incontrolable tan ruin es el tiempo, que cuando queremos que pase lento, corre como una bala y cuando queremos que se esfume, notamos los latidos de nuestro corazón en cada segundo.

Tic, tac, tic, tac...

Cuesta tanto tomarse las cosas con calma cuando tienes prisa por vivir...

Una cosa si le agradezco al tiempo, y es que nunca frene. Lo que para, MUERE.

Me gustan las cosas vivas.

 

(Dedicado al Jazz, la belleza del Kaos y el juego de mis emociones)

 

Sobre la felicidad

Sobre la felicidad

 

 

Ayer leí sobre la felicidad. Busqué en Google “Felicidad”, de frente fui a la wikipedia y comencé a leer. Me sorprendió observar los distintos conceptos que diversos pensadores de todas las épocas le dan a ese término. Lo primero que me chocó es la asociación de felicidad con paz interior. Los que me conocéis sabéis que no paro de buscar emociones fuertes, vivir nuevas aventuras y estar abierta a caminos desconocidos. Y eso, desde mi punto de vista, me da felicidad, pero de ninguna manera contribuye a mi paz interior. Lo que me hace reflexionar sobre lo confundida que tengo que estar en el camino.

Más adelante, al final de todo lo que la wikipedia dice sobre la felicidad, aparece un enlace hacia un artículo sobre “el hombre más feliz del mundo”. Lo abrí y él me miró. Su mirada era serena, pero risueña. Arrugadito, con media sonrisa y una ceja un poco levantada que le daba un toque de curiosidad a su rostro. Pensé: Sí. Este hombre, sereno, calvito y un poco regordete, es feliz (según un estudio de la Universidad de Wisconsin, el más feliz en el mundo).

Leí el artículo entero, y aunque yo ya había llegado a la conclusión hace años de que más dinero y comodidades no te dan más felicidad, cosa que Matthieu (permítame tutearle) comparte conmigo, me sorprendió que también echara a las personas que te rodean como requerimiento para conseguir el ansiado estado. Porque para mí, la felicidad pasa por hacer felices a los demás, y los necesito para conseguirla.

Comenta también la necesidad de esforzarse para ser feliz, de trabajar dicha felicidad. En eso también estoy bastante de acuerdo. Aunque creo que a unos les cuesta más que a otros. Y no solo creo que a unos les cueste más que a otros, sino que también creo que muchos no estamos destinados para ser felices, o al menos, felices a su manera. Me pongo como ejemplo: cada vez que en mí se atisba una pequeña chispa de ese estado de serenidad y paz interior, se enciende una fogata de miles de cosas por las que tengo que olvidarme de esa chispa, y volver a arriesgarme, a nadar en la incertidumbre o a buscar algo nuevo. ¿Y qué tiene que ver esto con la felicidad? Cada vez estoy más convencida de que mi patrón de conducta no me lleva a ese estado. Me lleva a conseguir pequeños logros, que me producen satisfacción momentánea, y si trabajo mucho, también me lleva a estar contenta con lo que hago, porque intento hacer felices a los que tengo a mi alrededor, que hasta ahora, era mi premisa para ser feliz. Pero lo de sentirme en paz, serena... la felicidad que Matthieu define... Esa sí me resulta difícil de alcanzar. Y lo peor es que no se si quiero alcanzarla. Porque para conseguirla, voy a tener que trabajar mucho y en contra muchas veces de mis instintos y de lo que me gusta hacer, para conseguirlo. Lo que me lleva a la dicotomía de "Ser feliz" o "Carpe Díem". Y el Carpe Díem también me parece emocionalmente atractivo como estado, aunque no te lleva a la paz interior, y en definitiva, a la felicidad de la que Matthieu habla.


 

Complicado, lo se. Pero si no me complico, no me siento yo, no soy lo que yo creo que me hace feliz.

 

Karmela, la vida es complicadamente maravillosa

¿¿Mujer?? Sí, por supuesto

 

¿¿Mujer?? Sí, por supuesto

 

De pequeña, mi hermana me decía que había nacido para marquesa. Me lo decía porque nunca me levantaba a recoger la mesa, o salía de mi fregar o ayudar en casa. Y lo cierto es que no lo hacía porque no me gustaba. Han pasado los años, y me he vuelto más servicial: friego la loza en las reuniones familiares, y de vez en cuando, me tropiezo con la lavadora, la pongo y tiendo la ropa. Pero lo cierto es que sigue sin gustarme.

 

Muy pocas veces he disfrutado cocinando, o fregando el baño o limpiando el polvo. Sin embargo, si recuerdo ocasiones en las que disfutaba viendo a mi padre arreglar un enchufe, o cuando yo montaba el tendido eléctrico de los campamentos o cargaba la furgoneta.

 

Hoy día Internacional de la Mujer, y cumpleaños de mi abuela Narcisa, la mujer que más he admirado por ser mujer, reflexiono sobre mi sexo. Por cultura, debería de sentirme más cómoda entre mujeres, y rara vez es así. Tengo muchos más amigos que amigas. Por genética debería ser débil físicamente, pero cuando quieras, nos echamos un pulso, a ver quien gana. Por naturalidad, debería despertarse en mí el instinto maternal, y estoy bastante convencida de no querer quedarme embarazada nunca. Y definitivamente NO ME GUSTA barrer, fregar, cocinar, limpiar, tender, comprar y todas esas labores que se le atribuyen a la mujer por ser mujer.

 

Quiero pensar que no es un simple reaccionarismo de mi mente a las leyes ya impuestas. Esto que me pasa a mi mucho (lo sabéis los que me conocéis) de decir blanco cuando todo el mundo dice negro.

NO. Definitivamente no es por el simple hecho de llevar la contraria. Creo que la razón escondida de que no me gusten esas labores es que son constantes, y en su constancia, se hacen útiles. De nada sirve que cocines un día, si el resto de los días no lo haces, no eres una buena "ama de casa". Siempre tendrás que fregar, cocinar o barrer, para que tus dotes como Mujer sean reconocidas. En cambio, al hombre no le hace falta ser constante. Puede cambiar una bombilla, el aceite del coche o realizar bricolaje. Pero no es algo diariamente necesario.

 

El único pie que tambalea en mi teoría de que me gustan más las tareas de los hombres, es el cuidado de los niños. Esto, atribuido siempre a la mujer, me gusta y me gusta mucho. Y pienso que me gusta porque el cuidado de los niños es diario, si, pero nunca monótono. Cada día es una aventura cuando cuidas de una personita.

 

Así que hermana mía, no nací para burguesa, quizá nací para hombre... Pero aunque reflexione sobre le papel que me toca jugar como Mujer, y diga que no me gusta ese papel, lo que si me encanta es SER MUJER.

 

Me gustan los piropos que escuchas en la calle; me gustan mis ruletas rusas de hormonas; me gusta mi cuerpo, redondito y suave; me gusta mi sexto sentido; me gusta tener miles de mujeres en nuestra historia reciente, que lucharon por poder caminar con la cabeza bien alta; me gusta nuestra superación, nuestra risa y sobre todo, nuestra forma maternal de dar amor. Cuidamos de nuestras hijas e hijos, de nuestros maridos, de nuestros novios y de nuestros padres con mimo, con respeto, con dulzura... y a la vez, podemos ser mujeres fatales, las más crueles y dañinas si algo nos malogró nuestro nido maternal.

 

Feliz día de la mujer a todas y también a todos. Hoy y siempre me acordaré de la mujer que más me transmitió esa forma maternal de querer, mi abuela. Por desgracia, en su época no pudo pisar todo lo fuerte que hubiera sabido, y vivió de puertas para dentro.

 

Criaste para mí las mejores mujeres que alguien puede tener para crecer: mis tias y mi madre. Gracias a tu luz, tus nietas brillan lindas, fuertes y orgullosas de ser quien son por muchas partes del mundo. Pisamos fuerte, agüeli, y seguimos cuidando de la familia.

 

Mami, hermani Blanca, Paulita, Madrina, prímas, tías y demás familia fémina (también allegada) que se que me lee: Feliz día de la Mujer y cumple de abuela Narcisa, que como dijo la prima María un día: ¡Uy, qué buena costumbre tiene esta familia de felicitar a la abuela el día de la mujer trabajadora!

 

Karmela, la vida es maravillosa

El miedo y la culpabilidad

El miedo y la culpabilidad

 

No puedo dejar de pensar en la suerte que tengo de haber nacido donde nací. Pude estudiar lo que quise, no me faltó de comer, y como no deseé grandes cosas, siempre pude satisfacer mis deseos. Esto claro, a grandes rasgos, porque parece que el ser humano, por naturaleza, siempre quiere más de lo que tiene.

 

Pero últimamente me siento un poco al revés. Creo que tengo más de lo que debería. Es extraño.. no soy capaz de disfrutar al máximo de todo lo que tengo porque me siento culpable de vivir así. Es como si pensara que no me merezco esto, que hay otras personas (o todas) que deberían disfrutar de la casa tan bonita donde vivo, de los atardaceres en Barranco, de una familia tan buena como la mía o de la satisfacción de realizar un trabajo gratificante.

 

A la vez, tengo miedo de perder todo esto. Últimamente vivo un poco asustada. Quizá es por el ambiente de crisis y derrota de España... o por dististintas señales que me dicen que todo lo bueno va a ir perdiéndose...

Tampoco es que no disfrute nunca de lo que tengo: claro que me río con los amigos, vivo los viajes intensamente o disfruto del hogar. Pero en la noche, cuando me voy a dormir, a veces, me siento culpable. Me gustaría que todos pudieran tener esto y me gustaría estar segura de que no voy a perderlo yo. 

 

Como a estas alturas ya se que probablemente no consiga crear un mundo tan justo como me gustaría, en esas noches en las que me siento con miedo a perder y culpable por tener, me prometo a mi misma que voy a trabajar para al menos, merecer lo que ya tengo. Así, también mi alma descansará más en paz. O eso espero...

 

Karmela, la vida es (injustamente sólo para algunos) maravillosa

Blog de Jóvenes Cooperantes Extremeños

Blog de Jóvenes Cooperantes Extremeños

 

Chic@s, si queréis saber de mi vida laboral en Lima (que espero que os interese, porque es interesante) consultar semanalmente este enlace:

http://blogs.jovenescooperantex.es/perulima/

 

Ahí, Lourdes y yo, contaremos nuestras aventuras y desventuras en el CJE (Centro de Jóvenes y Empleo) de San Juan de Miraflores, y también de otros proyectos.

 

 

Para próximas consultas, he creado un enlace a la derecha de este blog.

 

Un besote,

Karmela, la vida es maravillosa 

Si me fuera a morir mañana

Si me fuera a morir mañana


Si me fuera a morir mañana... no pasaría nada.

Reí hasta dolerme la tripa.

Lloré con pasión, y supe disfrutar de la calma del después.

Amé, como si la vida de mi amado, fuera la mía propia.

Viajé, abriendo los ojos a rostros nuevos, paisajes nuevos, sensaciones nuevas.

Leí, emocionándome con el final de ese libro tan inspirador.

Disfruté de mis amigos y mi familia, sobretodo en los buenos momentos, aunque en los malos, también me recordaron que están ahí.

Comí manjares exquisitos, de un euro o de cincuenta, el precio nunca fue mi premisa para valorar algo.

Dormí al aire libre, en el tren, en el bus, en tienda de campaña, en albergues, en literas, en hostales y en hoteles de variadas estrellas.

Canté hasta quedarme ronca, bailé hasta tener ampollas en los pies, subí montañas, sobrevolé mares, nadé en ríos y respiré aire limpio (aunque también contaminado).

Trabajé duro para conseguir lo que deseaba, y cuando algo no me salió bien, seguí y seguí, con más fuerza cada vez que me levantaba.

Idealicé la felicidad de los demás, asumiendo que si ellos no son felices, yo no podría serlo nunca.


Por eso, si me fuera a morir mañana... no pasaría nada.

Pero si no me muero mañana...

Reiré cada vez con más ganas.

Lloraré cada vez con más pasión, pero derramando las lágrimas justas, sabiendo que no nací para estar triste.

Amaré, intentando tener presente que la pureza del amor pasa por ser incondicional.

Viajaré, todo lo que pueda y más, convencida de que el conocimiento se genera viviendo nuevas experiencias.

Leeré, siempre con mente crítica y corazón dispuesto.

Cuidaré más de mis amigos y mi familia, sabiendo que esa, es una tarea pendiente que nunca termina.

Comeré, recordando lo afortunada que soy, por poder disfrutar de un buen bocado.

Caeré dormida en cualquier lugar, satisfecha del día vencido.

Cantaré y bailaré despeinada; me esforzaré por mantener cercana la Madre Tierra, superando los retos que ella nos impone.

Y trabajaré... por supuesto que trabajaré. Por un mundo con oportunidades, con felicidad y alegría... por un mundo menos gris.


Vida solo hay una, y yo no aposté por ella para perder. Pero si la hora de perder me sorprendiese, espero poder decir en ese momento: VIVÍ todo lo que he vivido.


Karmela, la vida es maravillosa

De vuelta en América

De Vuelta en América

 

Llevo menos de 24 horas aquí y ya me siento como en casa. Hace calor y humedad y hoy amaneció nublado o con calima (mezcla de contaminación y agüita, supongo), pero me levanté muy contenta. Aún no tengo casa y hoy comenzaré a buscar, porque estoy deseando instalarme cuanto antes. Lima parece una ciudad muy, muy ruidosa. Sin embargo, tengo la impresión de que no es muy estresante. La gente, como buena gente de mar, pasea por las calles, en lugar de correr, como pasa en casi todas las ciudades.

 

Anoche cenamos en casa la cooperante de la Liga, que nos había ido a buscar al aeropuerto. Es muy buena gente. Después quedé con un amigo peruano que conocí en México y fuimos a dar una vuelta por Miraflores. Es realmente bonito, aunque se nota que es muy turístico.

El mar se ve bonito... el Pacíifico de alguna manera me imnotiza, y ayer, de noche, con toda la ruidosa Lima a mis espaldas, conseguí escuchar las olas y sentí paz.

 

Mi dermatitis creo que va a mejorar, por eso de estar cerca del mar, pero por ahora me pican mucho los brazos.

 

Sobre el trabajo, estoy deseando ponerme manos a la obra. Hoy toca un trabajo un poco más en casa, tengo que repasar los pormenores del proyecto, pero por lo que dice Marta, trabajaremos mucho en contacto con los Jóvenes de San Juan de Miraflores, uno de los "pueblos nuevos" de Lima, y siento que voy poder aprender mucho gracias a estar en contacto directo con ellos.

 

Chuso, esto está ahora en el boom inmobiliario. Parece que se está reconstruyendo entera, así que si quieres, en mis ratos libres, me dedico a ofrecer tus servicios...jeje.

 

Un beso a tod@s!!!

 

Karmela, la vida es maravillosa

Hablo más que hago, miento más que digo

Hablo más que hago, miento más que digo

 

Principios... por eso se llamaran así. Porque son difíciles de llevar a cabo. Como todos los principios, que son difíciles. Cuando crees en algo y piensas que estás en lo cierto, debe de ser relativamente fácil (o al menos, no tan complicado) luchar por ello. Cuando crees en algo y no sabes si estás esquivocada, ya no es tan fácil. Puedes tener claro lo que es bueno para tí, pero... ¿para los demás? Cada uno es un universo totalmente diferente, y nos empeñamos en hacer esos universos indénticos. Queremos que todo el mundo pueda tener un techo, saber leer y escribir, tener una familia o conocer a sus antepasados... Pero ¿necesitamos eso? Y lo que es más importante, ¿lo necesitamos todos?

 

No lo se, y probablemente no sepa contestar a eso nunca. Mi sociedad me hace pensar en masas cuando debería pensar en personas. En pequeñas y miserables felicidades de cada uno. Pero cada felicidad navega para atracar en puertos distintos, y esos, puede que no sean mis puertos, puede que ni se acerquen a mis principios.

 

¿Estará la colectividad y la visión más humanista de los problemas reñida? Si mañana me preguntasen con que tres cosas sería feliz, ¿sabría contestar? 

 

Es tan difícil que el mundo coincida en algo, que hasta tus principios más universales pueden ser la cola de la felicidad de mucha gente.

 

 

 

Inspirada de inspiraciones

Inspirada de inspiraciones

 

Ya llegó el otoño, mal que me pese (ya saben que me encanta el verano). Pero lo cierto es que no me ha sentado tan mal.

Acabo de finalizar un libro, "Cómo cambiar el mundo" se llama. Para mí ha sido influyente, motivador, revelador. Está cargado de positivismo. Pero no de ese del que te venden en los cuentos de Jorge Bucay o los libros de autoayuda. No. Es positivismo real. De hechos, datos, verdades.

 

Básicamente narra la vida de personas a las que no les gustaba su entorno y han dedicado y aún dedican su vida por mejorarlo. Y la parte motivadora es que, poco a poco, con muchas dificultades pero mucho empeño, lo van consiguiendo.

 

Ayer hablaba con unos amigos de que no existían realidades cambiables a gran escala. Pues bien, uno de los parámetros que utiliza una entidad financiadora de estas personas (emprendedores sociales) es si en 5 o 10 años han sido capaces de influir en la política nacional de su país con su idea. Muchos, muchos lo han conseguido.

 

El problema de todo esto es que no sale en las noticias. No lo vemos en la tele, ni lo leemos en los periódicos. En cambio, lo que si vemos a diario, son famosos que saltan a la fama porque se acostaron con fulanito de tal, futbolistas que solo saben de fútbol, guerras, robos, maridos que matan a sus mujeres, o catástrofes naturales.

 

Dice este libro, por cierto, escrito por un periodista, que una noticia es "una información desestabilizadora". Si nos dieran cada día por la tele historias como la de Jammes Grant, que fue capaz, entre otras muchas cosas, de disminuir la mortalidad infantil mundial (15 millones de niños) a la mitad, gracias a un estudio que leyó de casualidad un día, las personas dejaríamos de pensar que no podemos cambiar la realidad que nos rodea. Sería una "información desetabilizadora". Estaríamos más dispuestos a trabajar para conseguir un mundo mejor, y no para conseguir un sueldo mejor. Los niños no pensarían en ser futbolistas, y las niñas no querrían ser modelos. Soñarían con salvar al mundo y valorarían el trabajo y no el dinero.

 

Pero el terrorismo y las catástrofes venden más.

 

Creo que estamos en un punto de inflexión clave acerca de la educación. La crisis, el miedo que se respira, las deudas, las hipotecas... hacen que pensemos en dinero y más dinero. Yo propongo pensar en vivir con menos, disfrutar de lo que nos rodea (aunque llueva y sea otoño) y trabajar por mejorar la vida de otros. Nos iría mucho mejor.

 

 

 

 

Respirando Miedo

Respirando Miedo

 

Miedo a perder el trabajo, miedo a que te roben. Miedo a no tener dinero, miedo a quedarse sola. Miedo a morir, miedo a vivir...

 

Miedo a convertirme en nadie o en alguien. Miedo a trabajar para nada. Miedo a no estar satisfecha con lo que hago. Miedo a no encontrar un porqué, un dónde, un hasta cuando... Miedo, miedo, miedo.

 

No soy capaz de quitarme todo esto de la cabeza. Vivir presionada por qué será de mi vida, por si estoy haciendo lo correcto, por adelantarme a acontecimientos y por acordarme de causas pendientes.

 

Y el entorno me acompaña. Gente sin saber dónde, ni cuándo. Gente esperando ver que pasará. Gente enfadada por todo. Gente que se queja hasta de la nada.

 

Afortunadamente, también hay gente sin miedo, con mucha paz. Esos me salvan a ratos.

 

La vida allí era más simple. Aquí mis problemas, aunque sean menos y más livianos, se hacen enormes.

 

Miedo a vivir... ese, solo lo experimento aquí.

 

 

 

 

Haciéndolo Posible


Haciéndolo Posible


Al fin me decido a escribir después de aterrizar en España. Hasta el moño de que la gente me “enseñe” lo que es la realidad. Tengo 26 años ya, y me creo en el derecho de opinar y de luchar por lo que quiero que sea mi vida. Vengo de México con ilusión, con un millón de ganas y el único deseo de trabajar por y para los demás. Dispuesta a invertir mi tiempo, mi trabajo y el poco dinero que tengo en conseguir mi sueño.

Y estoy hasta el moño de que la gente piense que literalmente vivo en los “Mundos de Yupi”. Que crean que porque no tengo un trabajo estable, una hipoteca y mi deseo más inmediato no sea “sentar la cabeza”, estoy poco menos que loca. Me dicen que aún no entré en el “mundo laboral” y que ya me llegará el día en que abandone mis sueños por malvivir en algún piso de mierda con un trabajo de mierda. Y la verdad es que no me da la gana abandonar. Si tengo que dormir debajo de un puente y comer todos los días de la caridad para no venderme a esta sociedad que nos aliena, quiero hacerlo. Creen que no conozco la vida, que es dura y que no siempre se puede hacer lo que uno quiere. Yo ya he sufrido el rechazo, el desamor, la desilusión, la soledad… tanto, que cada día tengo que esforzarme por no echarme a llorar. A veces no lo consigo. También creen que no se que en el mundo hay gente mala, y suceden cosas injustas… Es probable que haya visto muchas más injusticias en estos últimos 6 meses, que las que muchos de ellos verán en toda su vida. Pero sigo y quiero seguir confiando y creyendo en la gente.

Pero me vetan, me intentan convencer, no me dejan!! No me dejan seguir con mi ilusión de querer, siquiera, intentar cambiar lo que no me gusta. “Porque el mundo es así, y punto, no podemos hacer nada por cambiarlo” dicen ellos.

Estoy hasta el moño de que la gente pretenda venderme su realidad como la única realidad válida, simplemente porque ellos ya se dieron por vencidos y se vendieron a este sistema. Siento decirles que su verdad, absoluta y suprema, no es la única. Afortunadamente sigo encontrando en libros, en internet y en otras muchas personas, esas palabras de aliento que toda persona que lucha por romper la norma establecida necesita de vez en cuando. Historias de personas que no se dieron por vencidas, y al final, a lo mejor no tan rápido o tan bien como ellos pretendían, dando millones de vueltas y recibiendo muchos portazos… pero al final, lo consiguen. Hacen realidad eso con lo que siempre soñaron, y ese sueño fue crear un mundo mejor para todos.

Me gustaría poder afirmar, aquí y ahora, que voy a tener la fuerza suficiente para seguir, seguir y seguir… por muchos “nos” que me encuentre en mi camino. No estoy tan segura de ello. Pero lo que sí intentaré, es afrontar todo con optimismo y trabajo, con todo el que pueda. Sin eso, va a ser imposible. Y yo quiero hacerlo posible.



Pompas de Jabón

Pompas de Jabón

 

No quiero dejar de ser niña. El mundo de los adultos me entristece... Sueño que salto en múltiples camas elásticas y eso me hace feliz. La realidad que existe alrededor dentro de mi sueño, es de adultos, no es bella, se parece un poco a la realidad que estoy viviendo. Pero sueño feliz por el simple hecho de darle importancia a saltar... y saltar...conseguir dar piruetas... y saltar más alto que mi hermano...

 

De pronto, mi sueño se perturba porque me caí. Me lastimé un poco la rodilla. Nada que no se me pueda olvidar mañana.  El dolor de este mundo de piernas largas nunca lo olvido mañana. Me come, me hastía, me va apagando poco a poco, hasta estallar algún día en un llanto sincero, pero sin un porqué claro, con muchos porqués indefinidos. Y me esfuerzo. Me esfuerzo de veras por amanecer cada día con una sonrisa, con una mirada alegre al sol, con ganas de hacer de mi vida adulta un juego de niños.

 

La realidad se empeña en no darte la razón. Cada hora del dia que va venciendo te va quitando momentos de niñez, hasta llegar a la cama, exhausta, sin ganas de nada, solo de llorar, de morir... solo de soñar. Igual que de niña llegaba cansada fisicamente a la cama de tanto jugar durante el día, hoy llego cansada mentalmente a mi cama de tanto esforzarme porque la realidad no apague mi luz.

 

Afortunadamente, casi todas las noches duermo y sueño como cuando era niña. 

Esa verdad onírica me hace seguir en pie, relativizar mis 25 años ya casi extintos. Prefiero pensar que tengo 10. Y vivir haciendo pompas de jabón; reírme jugando al escondite o disfrutando de una bolsa de chuches...

 

Sí... ya se... hay muchas injusticias alrededor como para perderlas de vista. Si... ya se... me siento en la obligación de trabajar por cambiar eso que tanto me disgusta.  

 

Pero el mundo real es demasiado cruel como para tomarselo en serio. En serio como un adulto.  Mejor juego, bailo y me divierto como una niña en mi mente, y en mis ratos libres de esa realidad fantástica, trabajo por hacer una tierra más parecída a mi mundo de niños.

 

Donde todo el mal se olvida al día siguiente... donde reir es sinónimo de ser feliz... donde lo simple se aprecia... donde lo fugaz se recuerda eterno... donde el tiempo, mi tiempo, pasa lento y placentero.

 

Karmela,

La vida (de niña) es maravillosa

 

 

 

 

 

El dolor de la patria chica

El dolor de la patria chica

 

 

Nacer en el lado privilegiado del mundo también ha hecho que podamos vivir con mucho menos dolor. No hablo del dolor físico, que por supuesto sufren más aquéllos que no tienen medicamentos, ni médicos, ni hospitales que les atiendan. Sino del dolor del corazón, del sentimiento.

 

Llevo ya casi cuatro meses sin darle un beso a mis padres, sin jugar con mi sobrina, sin reírme con mis amigos... sin abrazar a los que quiero. Y hoy los echo de menos. Pero dentro de una semana, podré tener un trocito de mi gente. Vienen mis padres a verme y me harán muy feliz.

 

Esto es posible gracias a muchas cosas:

 

- Como mis papás tuvieron la oportunidad de trabajar, tuvieron la oportunidad de conseguir dinero para pagarse el viaje.

- Como ellos y yo somos españoles, además europeos, nadie nos pone ninguna traba para salir del país, ni para entrar en cualquier otro lugar del mundo... ni para gastarnos el dinero cuando y donde nos de la gana.

- Además, yo me separé de mi gente porque quería, no porque nadie me obligara. E igual que me fui, puedo regresar, sin que nadie se sienta ofendido, ni me retenga, ni me aprisione.

- Me vine volando, legal y sin jugarme la vida más de lo que debo, al igual que lo harán mis papás.

 

Mi tristeza de hoy es pasajera y remediable, porque soy libre de elegir estar o no cerca de quienes quiero...

 

 

Cambien mi historia por la de un marroquí, o un cubano, o incluso un mexicano que cruza a los Estados Unidos.

 

- Seguro trabajó y duro, ahorrando por un sueño que puede ser una mentira.

- Quizá jamás vuelva a ver a su familia, a sus amigos... porque no consiga suficiente dinero para regresar, o su país no le deje ya nunca más entrar.

- No viaja con dinero para disfrutar. Tendrá que trabajar duro para sobrevivir.

- Es posible que eligiera marcharse libremente, lo que dudo es que sus motivos y los míos fueran los mismos. Y seguro que él pensaba con el estómago más vacío.

- En su viaje no tendrá comida empaquetada en plástico, que le traiga una sonriente azafata. Tendrá suerte sino muere en el trayecto.

 

Y el dolor de separarte de los que quieres. Ese dolor, que cuando viene te hace pensar porqué te fuiste... Hay que ser muy valiente para emprender ese viaje sin retorno que miles de personas en el mundo realizan. Y todos y cada uno de ellos tendrá que aprender a vivir con dolor, porque es un dolor permanente e irremediable.

 

Hasta en eso... ¡hasta en eso, salen perdiendo, güey!

 

Hay motivos para luchar por un mundo en el que sean más importantes las personas que las fronteras; más libre la gente, que el dinero; más fuerte la justicia, que las leyes.

 

Justo es que después de 4 meses, mi pequeño dolor se alivie con el abrazo de mis padres. Quiero esa justicia para todos ellos.

 

 

La gente que miente

La gente que miente 

De qué sirve mostrar tu alma, limpia y sin tapujos, si luego hay personas que hacen que te sientas sucia, porque sólo con sus hechos o con sus pensamientos, la mancillan, la contaminan.

 

Toda mi vida abogando por la sinceridad, para darme de bruces con la mentira. No hay peor cosa que la sensación de sentirse engañada. Y engañada por omisión creo que es aún peor. Te sientes sucia, asqueada, no comprendes porqué a tí: a tí, que fuiste tan tonta siempre de ir con la verdad por delante, aunque esa verdad te perjudicara. A tí, que aunque sabías que te iba a doler, pensabas que era mejor una cruda y dura sinceridad, que una mentirijilla prologada.

 

Es una puta mierda. Junto elegir mal con que me mientan y es una mezcla explosiva. No pienso que haya gente mala, pero últimamente sí pienso que elijo a las personas equivocas. Personas que por miedo, por cobardía, por no mostrarse al mundo tal y como son, me hacen daño, mucho daño. Y no es por ellas por lo que estoy mal. Personas y gente hay muchas; puedo buscarme otras. Es por la acumulación: una decepción, otra decepción y otra… engaño tras engaño. Se acumulan y hacen que quiera dejar de ser yo. Ya no quiero ser sincera, porque me hacen sentir tonta. Ya no quiero mostrarme tal y como soy, porque hay personas que usan eso para hacerme mal.

 

¿Tan difícil es aceptar lo que eres? ¿Tan difícil es decir lo que piensas? Debe de serlo, porque últimamente me cruzo con personas que ocultan datos importantes de su vida. Al menos, datos que a mí me afectan, y por lo tanto los siento relevantes. Y estoy convencida que esas personas saben que esos datos son relevantes para mí.

 

Y lo peor de todo es que como soy así de tonta, los compadezco. Que soy tonta, ellos ya lo comprobaron, porque me creo todo lo que dicen y todo lo que omiten, por eso de pensar que las personas son sinceras y que no tienen la necesidad de mentirme. Mentirme a mí, que por lo general no juzgo, acepto a la persona tal y como es, y me quedo con lo que me gusta sin poner atención en lo que no me gusta. O digo lo que no me gusta, para que quede claro.

 

Y los compadezco, si… por no saber vivir libres del qué dirán… por no poder sentir y transmitir todo lo que sienten. Porque están vetados, desde su pensamiento, a vivir sinceros, consigo mismo y con los demás… Y eso es muy triste.

 

Pero que los compadezca no quiere decir que no me duelan. Y me duelen hasta el punto de sentirme mal por lo que soy, por como soy. Yo actúo como siento, y mis actos tienen una responsabilidad, que acepto cuando me corresponde, porque soy consciente que no todo lo que hago está bien. Pero esa responsabilidad no debería de corresponderme cuando no manejo toda la información… y aún así la siento, aún así me duele…

 

Ójala la gente, toda, fuera sincera. Se evitaría dolor innecesario. Tendríamos dolor, claro, pero el justo, el que nos merecemos por nuestros actos y nuestros pensamientos. Porque todos somos diferentes, y no nos duelen las mismas cosas. Y siendo sinceros, a veces, causamos mal a otros. Pero no siéndolo, seguro causamos mal a otros y nos dañamos.

 

Por mi parte, por favor, aunque me duela, díganme verdades enteras, nada de partes. Si me mienten, manchan mi alma, hacen que yo ya no quiera más ser como soy. Y hasta ahora, me gusta como soy. No lo destruyan.

Huertas urbanas

Huertas urbanas

 

 Mi cápsula de este miercoles: disfruten!!

Como viene siendo habitual, en la cápsula suelo hablar de personajes. Hoy les quiero platicar sobre alguien que conocí este fin de semana en Guadalajara.

Iñaki es un mexicano, estudiante de biología que como otros estudiantes, comparte casa. En su casa viven otras 10 personas de distintas nacionalidades y además, constantemente alojan a personas que como yo y los 7 amigos más que iban conmigo, están de paso por Guadalajara. Como podéis imaginar su casa es muy divertida.  Él lleva viviendo allí varios años, y  en todos estos años ha conseguido hacer de su casa de estudiantes un hogar. Además de su perro, Mambo, un perro muy cariñoso, viven en su hogar numerosos seres vivos. Tiene cactus de todos los tipos y tamaños, jitomates, cebollas, lechugas, floripondios… hasta un pajarito puso sus huevos en una maceta con lechugas y creó allí su nido.

Con sus residuos orgánicos y la ayuda de lombrices que cría, hace composta para cuidar de su huerta urbana, la cual está situada principalmente en la azotea de su casa, aunque también tiene un pequeño jardín con una hamaca en el patio. Cultiva hongos, en una despensa más oscura, y con ayuda de otros estudiantes y profesores de la universidad, algunos de los cactus que tiene, los devuelve a la naturaleza replantándolos en los desiertos cercanos.

Lo mejor de su casa es que es un foro abierto para las personas que cómo él, viven la naturaleza, aunque sea en mitad de una de las ciudades más grandes de México. Allí imparten cursos de cómo organizar tu huerta urbana y además, siempre están dispuestos a responder preguntas de la gente que se acerca con el ánimo de vivir de una manera más sustentable.

Yo aprendí una lección: por mucho que vivas en medio de un caos urbano, puedes reencontrarte con la naturaleza y hacer tu vida más saludable y sustentable, creando tu huerta urbana en un pequeño rincón de tu casa. Y quién sabe, puedes comenzar con una maceta, y sin darte cuenta, tener más de 100, como Iñaki.

 

Los amigos

Los amigos

 

Los amigos y las amigas, los cuates, los colegas, the friends, vinir, freund, els amics, amis, y el que hasta ahora más me gusta: los carnales...

 

Qué más da que sean de una noche, o de 1000 días. Hay quien los distintigue, y a unos los llama conocidos, o amigos de amigos, o nisiquiera los llama. A mi me gusta llamarlos a todos por igual. ¿Acaso es mejor amigo el que más cosas ha vivido contigo? Rotundamente no lo creo.

Hay personas que nada más conocerlas te dan buena vibra, te hacen sentir bien... incluso pueden casi saber qué estás pensando sin haberles dicho nada. Y para eso no hace falta que les conozcas desde años. Símplemente hace falta chispa, igual que en el amor.

Y pueden ser conocidos de un solo día, pero que por su conversación, su risa, o por cómo miraban, los recordarás toda tu vida. Y nuestra mente, y nuestro yo a veces es así de injusto. Se nos puede olvidar el nombre de personas con las que hemos compartido largo tiempo de nuestra infancia, y sin embargo, acordarnos nítidamente de cada detalle del cuate con el que pasamos una gran fiesta hace 6 años. Realmente, algunos dejan más huella que otros, pero eso no significa que a los poco profundos, no los puedas llamar amigos.

Aquí en México, hacer amigos es asombrosamente fácil. Las personas, a parte de ser tremendamente hospitalarias y generosas, te ofrecen su amistad sin poner ningún reparo. Y te hacen sentir cómo si fueran tus amigos de toda la vida.

De mis casi 3 meses en Toluca, ya tengo coleccionados muchos, muchos amigos, y más que coleccionaré. De algunos no me acuerdo de su nombre o de su cara, pero todos dejaron instantes de risa, de baile, de conversación, de pasión... dentro de mí. Es posible que a mi regreso a muchos los olvide e incluso que en estos meses que me quedan aquí, nisiquiera los vuelva a ver. Pero mereció la pena conocerlos, seguro. Porque cada persona tiene algo hermoso que mostrar y que ofrecer. Y a mí me gusta quedarme con ese trocito.

Por mi voluntariado, y por cómo es México, tengo amigos de toda condición: altos, bajos, rubios, morenos, jóvenes, viejos, niños, con dinero y sin dinero, españoles, alemanes, mexicanos (por supuesto), estudiantes y trabajadores, cultos y humildes en conocimientos, políticos, militares, alternativos, fresas... pero los quiero a todos, porque todos me aportan un poquito de felicidad.

 

Hoy día de la Tierra (que por las horas que son, más bien fue ayer), quiero ser un poco diferente, y bridar mis palabras a TODAS Y CADA UNA de las personas que en algún momento se han deslizado por mi vida, las que siguen apareciendo y las que aparecerán. A todas los llamo MIS AMIGOS.

 

(que me perdonen las feministas por usar el neutro, pero en mi mente y en mi corazón, también están incluidas)

 

Karmela, la vida no podría ser maravillosa sin amigos y amigas.

Hoy es un buen día para Morir

Hoy es un buen día para morir

 

Hoy es un buen día para morir, y he muerto. Hoy he asistido al temazcal, a nacer de nuevo del vientre de la Madre Tierra. Lo necesitaba. Mi espíritu inconformista ya quería encontrar su rumbo. Y aunque creo que no toda mi energía ha estado puesta en el temascal, por mi dolor de espalda y porque empecé distraída, prendiendo mal la lumbre y en el Inframundo, punto cardinal que no quería pues yo quería el sol, finalmente el hombre medicina me colocó en el mejor lugar, frente a la puerta.

 

No puedo relatar lo que he sentido porque he de ordenarlo en mi cabeza, y en mi corazón. Sólo quiero transmitir un poco lo que siento desde que estoy aquí y ahora, después del temascal, más.

 

No entiendo cómo allí nos hemos podido olvidar tanto de la función espiritual de la naturaleza. En nuestro mundo occidental, si tenemos algún problema con el trabajo, la familia... acudimos al psicólogo o al cine a que nos distraiga, o a un bar, a emborracharnos. Cuando sería mucho más reconciliador acudir al bosque simplemente a estar contigo mismo, a pensar y hacer renacer el conocimiento que ya llevas dentro. Algunos pensarán que esa visión también puede hacerse desde la ciudad. Pero si de algo estoy segura, es que desde allí no puedes conectarte con la paz del medio natural.

 

La naturaleza te deja que oigas tu respiración, que sientas el viento, que escuches el crujir de los árboles y el murmullo de los animales. Que te sientas una estrella del cielo, o un poquito más cerca de la Luna. Y sobretodo, estando allí te acuerdas que formas parte de ella, de la Tierra.

 

Y a nosotros se nos olvidó. Pusimos cemento encima y levantamos edificios altos que nos alejaron de lo que nos da de comer, de lo que nos da de beber, de lo que al fin y al cabo, nos permite vivir.

 

Y aquí en México, se acuerdan, no todos, pero si muchos, de agradecer a la Madre Tierra todo lo que nos da. Algunos, le piden permiso para edificar o para hacer un camino. Alguién me contó el lunes que vió cómo una señora de Chiapas lloraba, cuando una patrulla del Ejército Méxicano, del que él formaba parte, tumbaba uno de los 3 árboles que la comunidad indígena les había permitido cortar, para hacer un camino de su poblado a un pueblo más grande y estar mejor comunicados.

Pero sin embargo poco mexicanos se acuerdan de cuidar la Tierra materialmente. De no tirar o generar basuras, de no contaminar sus aguas, y de no destrozar el aire que respiran. Y eso parece que nuestro mundo occidental si lo tiene un poco presente, al menos en Europa.

 

Si los dos mundos llegaramos a entendernos, creo que el equilibrio sería más armónico. La Tierra dejaría de producir el ruido que ya está haciendo, y que no tiene otro fin que el de avisar al ser humano el mal que está causando; y el ser humano viviría más feliz, más sano, con menos enfermedades producidas por su propia especie, como el stress, y, en definitiva, todos fluiríamos en la misma dirección.

 

Me quedo con una frase de los rezos del temascal: AMAR A TODO LO QUE SE MUEVE Y A TODO LO QUE TIENE VIDA.

 

Y también me siento con ganas de darle gracias a mis padres, pues gracias a ellos, nací, estoy aquí, y puedo disfrutar de la vida y la naturaleza, que es maravillosa y está repleta de lugares donde reencontrarte a tí mismo siendo parte de ella.

 

 

 

 

Hablando de Soñar...

Hablando de soñar...

 

Hablando de la locura, de soñar, de nuestro derecho al delirio...

Hoy he entrado en una casa, cual reportera de "callejeros", en todo el Centro de Toluca. Es en Colón, en una zona de casas señoriales, que en tiempos, y creo que ahora también, debían de vivir gente de mucho, mucho dinero. No en vano, en frente de la casa en la que yo entré, vive el Gobernador del Estado.

Lejos de encontrarme en el Bakinham Palace, me adentré por un jardín bastante ruinoso, y según avanzaba hacia el fondo, la basura y el desorden se apoderaban del espacio de manera insospechada (digo insospechada, porque nadie se imaginaría que lo que parecía una lujosa casa, realmente era casi un basurero).

A la entrada nos recibieron tres perros, pero más adelante, detrás de una verja de hierro, se amontonaban al menos 20 perros más, dándonos la bienvenida con sus ladridos. Encima de la verja, colgada en una bolsa de plástico, se encontraba, sangrante y maloliente, aproximadamente 1 Kg de carne. Carlos nos animó para que nos asomáramos entre las rejas. No vi a nadie. Tan solo muchos perros, mucha suciedad, mucho desorden. Salimos de allí por el mismo sitio que habíamos entrado.

 

Antes de entrar Carlos ya nos dijo: "Van a ver algo sorprendente". A la salida, la pregunta era clara: ¿Quién vive en tan malas condiciones, aquí, en todo el centro de la ciudad?

Él nos platicó una historia que me hizo pensar... Allí vive un médico, que tiempo atrás él conoció. El médico hablaba de CAMBIAR EL MUNDO, y según decía, es una persona con mucha cultura. Hablaba de autores e ideas que hacían pensar en qué un mundo mejor era posible y necesario, pero que él ya había perdido toda esperanza. La casa era de sus papás, y cuando éstos murieron, él y su hermano tuvieron problemas con la herencia, cosa que, según Carlos, era la causa de que él, en parte, ya no quisiera saber mucho más del mundo, se abandonara de esa manera.

 

Y esto me da que pensar... no es el primer caso de personas con ideas, iniciativas y ganas de hacer, a la que le ocurre esto o algo parecido. A mí me tocó otro caso de cerca. Y pienso en mí, en mi futuro, en que cuanto más me adentro en el mundo, menos esperanza veo. Y me veo dentro de 15 años como la loca de los gatos de los Simpsons, despelujada y entre basura.

Creo que jamás hasta hoy, reparé en la importancia de la limpieza y el orden para la cordura. Los que me conocéis sabréis que no soy una persona especialmente ordenada, yo diría que más bien soy muy desordenada. Pero siempre viví feliz en mi desorden, nunca me importó. Después de esta tarde, y sin conocer al médico, me pregunto si él puede ser feliz ahí. Y mi respuesta inmediata es un no. Algo no va bien en su mente para haberse abandonado así. O algo no está bien en el mundo para dejar fuera de la sociedad esa mente brillante.

 

Yo quiero soñar con un mundo más posible, quiero trabajar por un mundo más habitable, pero no quiero acabar abatida, derrotada, y hundida literalmente en la mierda como este señor.  

 

Mi locura, y el Derecho a Soñar de Galeano están bien, pero no puedo dejar que me despeguen de la realidad. Y para ello he de recurrir al optimismo, porque sin la alegría, sin esforzarme cada día en tener momentos de felicidad, la realidad me absorbería hasta la derrota. Y yo quiero salir victoriosa de esta vida.

 

Si soy incapaz de ser ordenada, intentaré que alguien ordene mis cosas por mí. Pero por favor, no permitan que me abandone.

 

La vida es maravillosa, el mundo también, pero sería impresionante si personas como esta nunca perdieran la esperanza y lucharan por el mundo en el que creen.

 

 

La gente que me gusta (Mario Benedetti)

La gente que me gusta (Mario Benedetti)



Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es
justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A éstos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca,
capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.


 

A falta de palabras para expresarme, Benedetti me dictó todas.

Con gente como ésta, la vida sí es maravillosa, y vivir otro mundo es una realidad.

Karmela


El silencio

El silencio

Nunca imaginé que iba a echar de menos la tranquilidad. Desde que estoy en México, parece que mi sentido del oído se ha agudizado, y me paso la vida sintiendo los autos, a todas horas, en todos los lados.

Este fin de semana me he ido con dos amigos a un centro de ecoturismo en Amanalco, Hacienda Nueva se llama. He descubierto el silencio, el silencio de verdad, el silencio de paz, con los pequeños sonidos de la naturaleza... una oveja, un pajarillo, el aire que mece las copas de los árboles... No se pueden imaginar la paz que he respirado. Y el Aire...El aire limpio y puro. No te das cuenta hasta que te falta ese aire limpio, de lo importante que es.

Al margen de eso, el viaje ha sido literalmente increible. No me puedo creer todo lo que nos ha pasado. No sabíamos llegar; luego nos llevó una pareja superchida hasta otro lugar, con un lago, que parecía que estabamos en un cuadro pintados, con pescadores y todo; luego no teníamos qué comer; esta mañana desayuné truchas recién pescadas, a la mexicana, que están mortales... y el sitio era de película...

 

Mientras tanto, amigos que se fueron a Guanajuato; amigos que se fueron al Ecofest; otros a Malinalco... y mi plan era el menos atrayente, pero para mí fue el más necesario. Respiré, paré, miré a mi alrededor, y percibí un poco más de México. Las personas te hablan con el alma, y a la vuelta de la esquina hay paraísos inolvidables. Hermano Alf, ya no me voy a obsesionar con hacer turismo, porque México es tan grande y tan diverso, que no lograría recorrerlo ni en dos vidas enteras.

 

Y mientras tanto, en mi mente, sigue el run run de la basura y la contaminación. Hay plástico en todos, todos los lados. Allá donde mires, hay plástico. Da igual lo limpio que te parezca el bonito paisaje. Te encontrarás una botella de plástico. De verdad, es una invasión. Tenemos que hacer algo con esto.

Y el run run de la seguridad. Me empiezo a preguntar el porqué de esa obsesión. Solo conozco buenas personas aquí. En ningún momento del viaje de este fin de semana he sentido miedo, y si lo que me ha pasado durante el viaje (no tener qué comer, estar en un pueblo, Dios sabe exactamente dónde, sin poder llegar al destino, no tener cobertura del movil durante más de un día...) me hubiera pasado en España, os aseguro que me hubiera muerto de miedo. Pero es México, y como dice Fanny, una amiga francesa que lleva viviendo aquí 15 años, todo saldrá bien.

 

Hoy leí en una botella (of course, de plástico) de agua, la pregunta: ¿y tú por qué te mueves? He tardado en contestarla, pero creo que me muevo por aprender, por saber, por conocer... Y cuanto más conozco, más siento que me queda más por conocer, asi que...¿no voy a parar nunca? Honestamente, espero que en algún momento, mi alma deje de buscar y pare, porque sino, no podré disfrutar del Silencio.

 

La vida es maravillosa.

 

Para tí, por ser mujer

PARA TÍ, POR SER MUJER

Ayer fue un día extraño… El viernes fui a México DF a visitar a una amiga, y conocí el México del que hablan en la tele. El México del machismo y la corrupción. Salí el viernes y me sorprendió ver a tres parejas peleando, y en una de las discusiones, el hombre le levantó la mano a la mujer. Nadie dijo nada. Él tampoco llegó a pegarla. Creo que España también he vivido situaciones así, pero aquí sentí diferente. La mujer sólo lloraba y trataba de besarlo y abrazarlo. Eran dos mensajes tan contradictorios… él quería pegarla, y ella quería besarlo. Eso fue lo que se me hizo raro. Cuando en España viví situaciones así, la mujer trata de calmarle, llora o tiene miedo. Pero no le agarra para darle un beso, ¿no?

 

La otra cosa que me pasó fue que por primera vez, vi la corrupción de la policía. Salíamos de un bar, y un amigo llevaba menos de la mitad de su copa en la mano. Aquí también está prohibido beber en la calle, y la policía nos paró. Yo seguí un poco para adelante, porque como soy extranjera, es mejor no cruzarse con la policía. Mi amigo tuvo que pagar para que no se lo llevaran arrestado. Porque no es una multa, no te toman los datos… Es un soborno, o el arresto hasta que les pagues. ¡Increíble!

 

Y es que la sociedad civil tiene miedo. Miedo a los narcos, miedo a la policía, miedo a los taxistas, miedo de las mujeres a los hombres, miedo a la noche….miedo, miedo, miedo. El mundo es un lugar peligroso y por eso tienes que ir siempre con cuidado. Y por eso, no puedes dejar que te detengan y tienes que pagar la mordida. La ley no se aplica, porque la corrupción va primero.

 

Bueno y después de todo esto, llegó el sábado. Y me levanté sin saber muy bien a dónde iba. Vinieron a despertarnos unas amigas y nos fuimos al Museo de Bellas Artes, en el centro. Al llegar todo estaba casi montado. Un montón de siluetas de mujeres y niñas, con su nombre, edad y procedencia, hechas de papel continuo y tiradas en el suelo. Eran algunas de las muertas de México por machismo. El Gobierno no persigue a sus asesinos… los justifica, los oculta o los respalda, pero no los persigue. Es curioso que no tengan medios para perseguir esto, y en cuanto empezó la marcha que las pocas mujeres allí reunidas, unas 20 ó 30 como mucho, hicieron por las calles principales, aparecieron hasta 7 coches de policía. ¡Vino una camioneta llena de antidisturbios! Para esto si que tienen efectivos... Pero no dicen nada. Solo toman fotos, te escoltan, apuntan en su libreta. ¿para qué? ¿para controlar? No lo entiendo... Y aquí sentí miedo… yo se que no podía estar allí, pero sentía que de alguna manera tenía que apoyar esa protesta.

 

Porque lo que veía de la población civil era indiferencia. Veían las siluetas y decían: “ah!! Es en Ciudad Juárez” y se acababa el problema. Lo que es cotidiano, no es problema. Pero ocurre en todo México. Yo diría que en muchas partes del mundo. Y es un grave problema.

Los que me conocéis sabéis que no defiendo la causa feminista, que creo en la igualdad y punto. Pero de repente el fin de semana me hizo sentirme mujer. Querer a la MUJER porque lo es, porque me identificaba con ellas. Porque una tenía mis apellidos. Porque son asesinadas simple y llanamente porque son mujeres. Y eso, no se puede permitir. Me siento en el deber moral de apoyar a las personas que trabajan porque esto no suceda. Por eso no me alejé de la manifestación.

 

Más tarde volví a Toluca a un festival de erótica, Erotida se llama, que organizaban unos amigos. Había teatro, títeres, fotografías, conciertos, charlas y talleres. Entré a un taller con una sexóloga y uno de los ejercicios consistía en ir con los ojos cerrados acariciando manos. Curiosa sensación. El mundo lleno de miedos, y yo acariciando y dejándome acariciar por desconocidos. Aquí también me sentí mujer.

 

Por la mañana con miedo y por la tarde con confianza.

 

Un día extraño lleno de sensaciones contradictorias.

 

Del fin de semana saco dos cosas:

Un grito de guerra: ¡Mi cuerpo es mío, la ciudad es nuestra!

Un lema de vida: VERDE ESPACIO, VER DESPACIO.

Miremos, veamos verde despacio y descubramos que la vida es maravillosa, pero que tenemos que trabajar para que el Mundo sea maravilloso.

Karmela.

Los medios y yo

Los medios y yo

 

Este post es solo para que quien le apetezca, escuche mi minuto de gloria en la radio. Es el programa de la fundación, cada miércoles de 21.00 a 22.00.

http://www.fundaciontlaloc.org/videos.html

Dais al enlace, y después más abajo, del video poner Radio Con Sentido. Yo hablo más o menos a la mitad del programa en el que se habla de Kiekari.

 

Un saludito a todos.

Besos

El medio ambiente es para ricos

El medio ambiente es para ricos

 

Ultimamente ando sumergida en un proyecto de educación ambiental. Se trata de un Decálogo Sustentable (www.decalogosustentable.org) y es básicamente una guía de prácticas responsables con el medio ambiente en tu vida diaria.

 

Bueno, pues ando rediseñando el proyecto de promoción, difusión, actividades... Y eso me da para mucho que pensar. Uno de los problemas que se vee en el decálogo, es que está pensado para una clase social media-alta, por el lenguaje, el modo de distribuirlo... Vamos, que es muy difícil de explicar para personas que viven en el umbral de la pobreza (con el que se dan golpe en la cabeza, duodenos).

 

Pero es que yo no se hasta que punto esto es un problema. La naturaleza principalmente la estamos jodiendo (perdón por el lenguaje) todas estas personas que tenemos suficiente dinero como para pagarnos un coche y usarlo siempre que queramos; para comprarnos un móvil (o celular) cuando el nuestro ya no nos gusta; que tenemos suficiente dinero como para no coser ninguna prenda; como para comprarnos unas nike made in taiwan; o como para deshechar residuos electrónicos por donde quiera que vamos o que podemos viajar en avión de vez en cuando.

 

Entonces... ¿qué derecho moral tengo como para ir con mi charla (plática) de educación ambiental a una zona desfavorecida? ¿Qué les voy a decir? Por ejemplo: "tenéis que reducir vuestro consumo". Y ellos me preguntarán: ¿Más?!! o ¿y tú qué?

 

Pero por otra parte, creo que es necesario que el mensaje ambiental llegue a todos los rincones del planeta. Porque igual que la coca cola, el mundo del consumismo y con él, el de la contaminación también está presente hasta en las comunidades más pobres.

Trabajo con una comunidad otomí muy pobre, y el otro día, tuvimos la fiesta de los tamales (maiz metido en su baina relleno de rajas (picante), pollo, piña...), e hicieron pequeñas hogueras con carbón, picón de encina que decían que era. Bien, pues lo que estaba prendido, era verde!!! Yo les pregunté cómo lo hacían y porqué el picón, al quemarse, en vez de rojo salía verde, y además no olía a picón quemado, sino que olía a plástico. Ellos me dijeron que lo hacían al método tradicional, el mismo de Extremadura, y que la llama era de ese color por el reflejo de una lona que nos tapaba de la lluvia. Pero... ¿y el olor? Bien, pues 2 semanas después he ido y he pasado por un sitio donde hacían picón. Encima del picón ya hecho, había como diez tarros de un medicamento que no logré descifrar, por lo que deduje que le echaban esa sustancia para que prendiera antes, o mejor, o yo que sé para qué, pero que eso era el causante del color y el olor extraños. Y no solo me preocupa el medio ambiente, si no también su salud. Cocinan encima de este picón, y eso que le echaban no huele para nada a algo sano.

 

Por eso creo que el mensaje ambiental debe de llegar a todos. Pero a los pobres por el bien propio, por salud o economía, y a los ricos por el bien de todos. Lo que digo es que en donde realmente tenemos que poner el empeño la sociedad es en EXIGIR a aquellos que más contaminan que contaminen menos. Tenemos que convencer a dueños de grandes empresas, a políticos de ricas naciones, a banqueros y a ricos en general que tienen que consumir menos y contaminar menos, porque su nivel de vida nos daña a todos. Así como el uso de la sustancia para hacer picón de los otomíes probablemente solo les dañe a ellos, y un poco a su ambiente natural, la vida que lleva Botín o Obama nos duele a todos. Sus aviones privados contaminarán en un viaje más que todas las hogueras que haga un otomí en su vida con su picón manipulado.

 

Y por desgracia, creo que la única manera de convencer será haciéndoles creer que pueden hacer dinero con esto del "ambientalismo". Ya está pasando y lo "verde vende". No digo que esté deacuerdo con esto, pero al menos está ayudando. Es una lástima que la humanidad solo se mueva por dinero. Si nos acercaramos más al monte o a la playa, al bosque o a la selva, nos daríamos cuenta de lo pobres de espíritu que nos hemos vuelto. Hemos dejado de escuchar los pájaros, para escuchar el tráfico. Hemos dejado de oler las flores, para oler ambientadores (en el mejor de los casos), y de respirar aire puro para respirar aire purificado. Ya no podemos ni beber agua fresca de los manantiales... la Tierra puede que esté muriendo, pero nosotros hace tiempo que nos hemos matado, porque ya no vivimos en ella, sino a su costa.

 

Karmela, y a pesar de esto, la vida es maravillosa.

 

 

 

de lo Mundano, lo idiomático y lo sensorial

De lo mundano, lo idiomático y lo sensorial

 

Bueno, pues aquí estoy de nuevo, contando mis sentimientos sin sentido… últimamente no tengo mucho tiempo para PENSAR, porque pienso mucho, pero de cosas de trabajo. Por eso he estado sin escribir estos 10 días.

Sobre cosas mundanas:

·         Hemos hecho un bicitour, y me hice una foto con un scout que llevaba una bici chulísima y 51 añitos siempre listo para servir.

·         El 23 F celebramos el 9º Aniversario de la Fundación Tláloc con un concierto de Ópera, y los que ya me conocéis, sabéis que más que celebrar, organicé con stress, así que no disfruté en demasía de la Ópera, pero hubo como 700 personas y estuvo muy bien.

·         Hoy intervine en el programa de radio de la fundación, si me queréis oír, en una semana más o menos estará colgado en www.fundaciontlaloc.org

·         Fui a los premios de un Certamen de Cortos Ambientales en D.F. y estuvo muy chido!!!

Sobre el idioma, aquí van unas cuantas palabras:

·         Alburear: Decir las cosas con doble sentido, normalmente con connotaciones del gran tabú del sexo.

·         PIPOPE: Pinche Poblano Pendejo. Como veis la gente de Puebla no cae muy bien. Menos mal que solo hay una, que si llega a haber tantas como en Extremadura: Puebla de Sancho Pérez, Puebla de la Calzada, Puebla de Obando… Nos caería mal la mitad de la población

·         Jalar: Para abrir, pegar a alguien, coger (sostener) algo… por ejemplo, en las puertas pone empuje y jale. Es su palabra comodín.

·         Ahorita: que significa: "ahora no lo voy a hacer, y quizá más tarde tampoco lo haga"

·         Los mexicanos no aprendieron la palabra no, no existe en su vocabulario, y si no quieren o no les gusta algo, te dicen sí, sí, que bien… pero nunca no. (perdón, no voy a entrar en absolutismos). Pero realmente es difícil escuchar un No por respuesta.

Y sobre mi vida:

Pues ya voy notando el mes a mi espalda, y os voy echando de menos; aunque lo cierto es que no os envidio porque estéis en España, porque mis contactos me dicen que no para de llover, y ya sabéis lo mal que me sienta a mí la lluvia, al carácter, y a mi ánimo en general. Por eso aquí siento energía, pero cada vez más pesada, un poco por la altura, un poco por la comida. Ya voy tomando picante (albureo, albureo), y todo está muy rico… Aquí lo dulce es aún más dulce, y lo picante es un rayo en tu boca. Pero es muy barato, y todo tiene una pinta estupenda… El acento a veces se me va, a veces se me viene. Incluso a veces hablo más fina y todo!! Y mis ganas de luchar por un planeta más limpio, más justo, más igual, y más responsable se rejuvenecen. No sólo por el trabajo que hago, sino por lo que observo, por lo que siento, por lo que leo en mails que me mandáis… En fin, creo que hay que unir tantos esfuerzos para que las personas y la naturaleza nos volvamos a entender, que uno se siente útil cuando trabaja para que se encuentren.

  Aquí os dejo un par de frases, que por distintos motivos me molaron, que leí ayer en la Pizzería donde fuimos a celebrar el éxito del concierto:

“Trabajamos toda la vida en trabajos que no nos gustan, para poder comprar cosas que no necesitamos”

“Amor sin beso, pizza sin queso”

Cuídense. Karmela

Carnaval en México

Carnaval en México

 

Bueno, pues este fin de semana me he ido a los Carnavales de Huejotzingo. Son unos carnavales, con comparsas, como en Badajoz, que recorren las calles de Huejotzingo (lo que me ha costado aprenderme el nombre), disfrazados de franceses e ingleses, y mexicanos... pero como de carnaval, y bailando todo el rato. También van con escopetas de fogueo, pegando tiros. Me he tenido de llevar tapones para los oídos, porque sino te quedabas sordo.

Ha estado genial, porque como soy una Güerita (no soy mexicana), todo el mundo te invitaba a bailar, a comer y a tomar... y es muy divertido!! Los visitantes (que extranjeros eramos prácticamente solo nosotros, porque no es muy popular) , pueden también participar en el desfile y bailar con ellos. Iba a haber ido a los carnavales de Veracruz, que son los famosos. Pero finalmente fui a estos carnavales y creo que en este caso pasa como en Badajoz, que no son los más famosos de España, pero son los mejores!! Vivan los carnavales de Huejotzingo!!!

En otro orden de cosas, increible pero cierto, he conducido en México!!! Y haciendo gala de mi mimetismo con el ambiente (hermano, tenias razón, dos semanas y ya hablo mexicano), me he saltado un semáforo en rojo delante de la policia, pero ni se ha movido el chavo, y he dado marcha atrás en la salida de una autovía (tranqui, family, que todo muy seguro, y despacito).

 

Ah!! Y hablando de mimetismo lingüístico, aquí van algunas palabras y curiosidades:

. He aprendido el término malinchismo/malinchista: persona que ama más lo extrangero que las cosas de su país. Viene por una Maya que se enamoró de Hernán Cortes, la Malinche, que se llamaba. Me gusta el término, porque creo que no hay uno parecido en España.

. Los cordones de las zapatillas se llaman agujetas

. No puedo usar la palabra coger (que es tener sexo), ni fichar, para hablar de trabajo, porque si fichas, eres una prostituta, ni chaqueta, porque es masturbarse... Así que prácticamente me paso el día diciendo groserías sin yo saberlo. En fin, que hablamos distintos idiomas.

. Y para terminar, mexican callejero: Qué onda, güey? Esto está muy chido! Órale, no manches, y vente a pasartelo muy padre, que es carnaval!!!

 

La vida es Maravillosa

de México y de Galeano

 

De México y de Galeano

 

Hoy voy a hablarles (como veis ya me voy aclimatando a México) de dos cositas. La primera, contar un poco de mi aventura por acá. La segunda, contar un poco de esa aventura literaria que es Galeano.


Pues bien, ya llevo dos semanas en México, y me ha dado tiempo a descubrir algunas cosas diferentes. Algo que me resulta curioso, es que venden Tabaco en las farmacias!!! Si señor!! Aunque después, intentando encontrar una explicación, pensé que el tabaco es una droga, y en las farmacias lo que se vende son drogas (para que no suene tan mal medicamentos), por tanto, no es tan ilógico que vendan tabaco en las farmacias. Aunque también se supone que las drogas que venden en las farmacias son para curar algo, y eh aquí mi pregunta ¿qué mal cura el tabaco? Aún no he resuelto esta cuestión.

No puedo pasar sin hablar del tráfico. Creo que es lo único que de verdad no me gusta hasta ahora. Por eso estoy pensando hacerme con una bici. Para los preocupados en mi seguridad, no se preocupen. Tengo mucho miedo a los coches así que iré por la acera. Además estoy totalmente convencida de que ganaré mucho tiempo si consigo una bici.

Sigo descubriendo palabras, como por ejemplo, aquí también se usa atorar (como en Extremadura!!), o la gente normalmente siente, en vez de creer... ah, y no se porqué pero no puedo parar de decir coger, con lo que me paso medio día colorada como un tomate, y la gente se ríe (por lo bajito) de mí. Es lo que tiene el idioma en sus distintas versiones. También he de decir que me siento maleducada, porque aquí todo el mundo te saluda con mucho respeto y formalidad. Cada vez que ves a alguien, le das la mano, un beso, y si se tercia, un abrazo también. Y casi todo el mundo te dice su nombre completo. Y yo... bueno, ya sabéis lo mal que se me dan las formalidades, así que a veces me siento incómoda, porque no se si dar un beso, dos, un abrazo, la mano o qué? Me lio mucho con esto.


Y ahora os hablo de Eduardo Galeano. Me he traído pocos libros a México, pero entre ellos “Patas Arriba: la escuela del mundo al revés”. Me lo regaló mi hermano Alf hace ya varios años, y confieso que no me lo terminé de leer. Qué grave error, y qué gran acierto traer este libro a México. Fue escrito en 1998, pero no pierde la vigencia. Para mí, es inspirador. Él dice muchas de las cosas que yo he pensado y pienso a veces y no se como expresar. Y él lo expresa lindísimo. Acabé de leerlo hoy, y he llorado. Un poco porque acababa de hablar con mi sobrina, un poco por ese gran final. Emocionante, esperanzador, motivante. Lo tiene todo. Podría transcribir medio libro, casi cada frase me sirvió para reflexionar, pero solo pondré lo siguiente:

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:

(…) en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;

(…) el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;

la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;

se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;

en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;

los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;

(...)la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;

nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;

(…) nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;

(…) la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;

(…) la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;

la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le habría olvidado a Dios: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”

serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

(…) seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;

la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.”


¿Qué puedo decir? Sonreir y saber que nuestro otro mundo sí es posible.

Derecho a la locura me doy!!!


Días de Lluvia

Días de Lluvia

 

No me gusta que llueva... me entristece, me aburre, me esclaviza... porque no tengo ganas de salir, no me divierte leer, y me hace sentir más solita. Supongo que esto sería distinto si estuviera en algún lugar calentito, cómodo y con alguien a quien quisiera. La lluvia pasaría de simbolizar la tristeza a simbolizar la ternura... Con el sol, la vida en solitario es más fácil.


Al margen de eso, mi estancia en México hasta ahora me está descubriendo PERSONAS. Quizá sea el uso del idioma, pero las palabras aquí tienen más significado para la mente y para el corazón. Y eso hace que mi mente no descanse ni un momento. Me cuestino cada paso que doy, cada cosa que hago, cada palabra que digo.


El fin de semana, lo pasé en México, con Jorge, un chico muy simpático español que trabaja en la embajada. Me acogió con verdadera amabilidad. Sin conocerme de nada (su madre trabaja con mi hermana en el hotel), me aceptó en su casa, me presentó a sus amigos y me paseó por la ciudad. Casi desde antes de conocernos sabíamos que veniamos del mismo mundo, pero pertenecíamos a mundos distintos. Y cuando nos conocimos, lo corroboramos. Jorge y sus amigos viven en otro México distinto al que yo he venido a conocer. Y me sorprende, casi hasta me doy asco, cuando cuestiono algunas de las cosas que ellos hacen aquí, como pasar la tarde jugando a videojuegos, o estar todo el tiempo de curro en el Facebook. Me parece que solo por el hecho de estar en México deberían de trabajar para hacer el mundo mejor. ¿Pero que me pasa? ¿Estoy tonta? Gran parte de mi vida me he rodeado de amigos que emplean casi todo su tiempo en cuidar una granja virtual, o jugar al WOW y demás entretenimientos. Y a Jorge y sus amigos, mi incosciente los juzga, solo por el hecho de hacer lo mismo que mis amigos, pero a este lado del charco.


Me siento fatal por esto. Quizá no ha sido un gran momento para conocerlos...porque mi mente y mi vida se afanan ahora mismo en actuar por crear un mundo más humano, menos virtual y más espiritual. Y ellos, ahora mismo, representaban casi todo lo contrario. Exceptuando lo humano, que aún siendo yo un punto raro en sus vidas, me acogieron tremendamente bien. No se como agradecer ese esfuerzo que estoy convencida que hicieron para hacerme sentir cómoda, aunque mi subconsciente no me lo permitiera.


Bueno, hablando de México D.F., ¿qué os digo? Es una ciudad tremendamente enorme, que afortunadamente he conocido vacía porque era puente, y la gente huye de la ciudad. Aún así se oye ruido a todas horas (como en Toluca). Y es ruido de coches, tráfico... Este horroroso tráfico que me parece que es México. Mañana voy a la comunidad indígena de Otomíes que hay cerca de aquí y con la que trabaja la Fundación. Espero encontrar allí algo de silencio, algo de paz... (o pas, como dicen aquí).


Al margen de esto, las personas mexicanas que estoy conociendo, casi todas de la fundación hasta ahora, si me transmiten paz. Me hacen pensar, y me inquietan la mente, pero me transmiten la paz de lo humano. Es posible, como he dicho al principio, que sea el lenguaje, pero lo cierto es que me hacen sentir bien.


Ah, y la última novedad. Le acabo de hacer la guerra a la tele. Desde que estoy aquí no la he visto, y tengo una enfrente de mi cama, pero no la pienso encender. No quiero. Te acabo de hacer la guerra, señora caja tonta.


Un beso a todos, y recuerden que la vida es maravillosa.

karmela



Me gusta y no me gusta

Me gusta y no me gusta

 

Me gusta que se vea la luna desde una población de 700.000 habitantes

 

No me gusta el tráfico de México

 

Me gusta bailar...

 

No me gusta despertarme tan temprano, aunque tiene la ventaja de hablar con la familia

 

Me gusta habituarme rápido a los acentos

 

No me gusta que las distancias sean tan cortas y tan largas a la vez

 

Me gusta el color de México

 

No me gusta la contaminación

 

Me gusta estar aquí, y conocer una cultura diferente a la mía y muy diversa

 

 

Lo que aprendo

Bueno, pues en mi primer día en México he aprendido:

  • Que está prohibido por ley, que los extranjeros nos impliquemos políticamente. Después de conocer esto, he pasado por una estupenda tienda cubana, donde había muchísimos libros sobre la revolución y CDs e instrumentos...Así que me he comprado un libro que se titula "USTED PUEDE... VENCER AL ASMA" por ORLANDO LICEA DÍAZ, cubano. Ya que no puedo luchar contra la política, lucharé contra el Asma. jeje. Habla de vencerla sin medicamentos, con poesía y psicología... A lo mejor a los otros también les tenemos que vencer por otras vías...
  • He aprendido que a las extranjeras, los mexicanos nos piropean más porque somos chicas más "fáciles". Al contrario de lo que pueda parecer, México no tiene la libertad sexual que yo y creo que mucha gente, supone, y aquí tu novio no se mete en tu cuarto hasta que te cases. Y de vivir con él ni hablamos. O por lo menos eso dicen. Así que atendiendo a este último aprendizaje, me he comprado un libro de interpretación del Erotismo a través de los sueños, que no tiene mucho que ver pero es que costaba 20 pesos.
  • He aprendido que los europeos tenemos fama de oler mal, y la verdad es que aquí la gente va muy maqueadita y limpia. Asi que tengo que hacer algo con estos pelos y empezar a usar más perfume de lo que normalmente uso, si quiero integrarme.
  • He aprendido palabras nuevas, como Chido, que es guay.
  • Me han piropeado ya unas 4 veces 
  • Y he aprendido un poco lo que es sentir la falta de libertad. Porque creo que tendré que enfrentarme a situacíones que no me gusten y contra las que no podré luchar por contrato y por respeto. Por ejemplo, situaciones de machismo (sin violencia, of course) en las familias (que las niñas salgan menos que los niños, que colaboren ellas más en casa, que la mujer tenga como tarea complacer al marido y al revés no...).

Bueno, pues para esto y más ha dado de sí mi primer día en México. Aquí os dejo una fotillo de algo que me ha hecho gracia. Mon aquí son mejores los Carteles de imprenta que los grafitis!!! En un cartel del frontal de un autobús he podido leer hoy al lado de un dibujo de Jesús de Nazaret: Amor para unas horas!!

 

el viaje

 

DURANTE LAS 12 HORAS DE VUELO MÁS EXTRAÑAS DE MI VIDA (hasta ahora)



Pues va a ser verdad que me voy a México. Ni yo me lo creo aún. La verdad es que he hecho tantas tentativas sin éxito de trabajar en el extranjero-sur, que me ha costado ser consciente de que voy a estar 6 meses fuera de casa... De vez en cuando, me viene un escalofrío, que más que un escalofrío es como un “encogimiento de estómago”, no se si sabéis lo que os digo... pensando en pequeños problemas en mi casa o con mi vida y de repente, puff!! se encoje el estómago y pienso: Qué mas da!! Hasta dentro de 6 meses esto no tendrá importancia, y quizá no lo tenga ya nunca.


Lo cierto es que me empeño en pensar que todo va a salir rodado y va a ser fácil, pero lo hago para prepararme para cuando no sea así, y os eche de menos. Para cuando me sienta fuera de lugar y me encuentre sola... Aunque todo vaya bien, aunque haga muchos amigos (o conozca gente, como dice Jonás), y la mayoría del tiempo me sienta como en casa, esos momentos existirán y tengo que estar preparada.


Bueno, supongo que todos los cambios, conllevan eso, cambios. Yo he dejado mi pequeño mundo, cómodo y fácil, mi CASA, para enfrentarme en solitario a un mundo que conozco solo de oídas, de películas, de periódicos y de historias. ¿Por qué? Esa es una pregunta difícil. No se si para tener perspectiva sobre lo que ya pienso del sistema en el que estamos todos metidos, y confirmar mis sospechas. No se si por darme el gusto de sentirme bien conmigo misma, y creer que trabajo por cambiar el mundo, y que estoy dispuesta a sacrificar mi vida feliz con mi familia y mis amigos, por una vida lejos, y probablemente menos cómoda material y emocionalmente hablando. La verdad es que no lo se...


Lo que si que tengo claro es que en México sentiré distinto. Como escribí en Islandia, allí me enarmoré de la Tierra, porque es imposible no sentirse pequeño con las grandezas naturales que allí existen, y a América Latina (en su día escribí Cuba, pero creo que se hace extensible a muchos países que tienen más hambre que tecnología) vengo a enamorarme de la grandeza de la PERSONA, a conocer lo humano del mundo. Vengo a oirme pensar, a sacar en claro que es justo y que no, a confirmarme que merece la pena luchar por algo, aunque en la lucha deje un poquito de felicidad por el camino, y gane impotencia. Y si me preguntáis si seré más feliz en México, probablemente no, puesto que tendré a mucha gente a la que quiero muy lejos, pero estaré más viva, más despierta, con más ganas y con más fuerza para dedicar mi vida a construir un mundo sino mejor, al menos más justo.


Quizá podría hacer lo mismo desde casa. Seguro que al ladito de mi puerta hay millones de cosas por las que luchar. Pero en casa es mucho más fácil cerrar los ojos... o no querer ver, o ni siquiera saber ver..., y quedarme sentada en el sofá viendo la tele. Desde México miraré con los ojos de la perspectiva, de lo extraño.


Así que con ganas, ánimo, fuerza y SOLITA (que esto si que es un paso de gigante para mí), me embarco en esta aventura dispuesta a salir victoriosa. Para algunos esta hazaña os resultará exagerada, porque vivís con ello todos los días, para otros casi como una locura que jamás haríais. Y para mí es lo que es. Aquí estoy, dispuesta a todo lo que me espera.


Sin olvidar ser Yo, con mi sonrisa de salto constante(eh, Vaz??)


Karmela, la vida es maravillosa

(y no puedo permitirme desperdiciarla viéndola pasar por alguna pantalla)

El romance del Caracol Pausado y la Paloma Mensajera

El romance del Caracol Pausado y la Paloma Mensajera


Había una vez un caracol. Vivía en los arbustos de una pequeña huertecita. La ramita en la que pasaba la mayor parte del tiempo y que había hecho su hogar, era la misma rama en la que sus padres le habían criado. El caracol conocía cada animalito y cada rincón de la huerta como su propia concha. Sus vecinos le saludaban al pasar con un ¡Buenos días, caracol! Y el caracol respondía ¡buenos días, nos da hoy el sol! con una buena sonrisa. Los días que se nublaba, el caracol contestaba sincero ¡Buenos días tenga usted, aunque hoy no salga el sol!


Definitivamente, el caracol pasaba sus días feliz, entre paseos, comilonas con sus amiguitos y el poco trabajo que acía para poder vivir. Le gustaban las cosas sencillas.Él siempre decía que todo el mundo podía ser feliz con poquito, y disfrutando al detalle de las cosas que a uno le rodean.

Le gustaba la lectura. Aunque el caracol no había salido de su huerta, en realidad el había experimentado grandes aventuras recorriendo selvas inóspitas; él había sido el detictive más elocuente de Miami o se conocía al dedillo todos los laberintos de las pirámides de Egipto.


A veces, te podías encontrar al caracol, posadito en la rama de toda la vida, tomando el sol, pero con la mirada perdida, viajando con su mente a cualquer rincón del planeta o del espacio exterior. Definitivamente, tenía mucha imaginación.


En las comilonas con los amigos, no paraba de contar grandes historietas que hacían enmudecer a toda la mesa. Realmente, el caracol era tratado como un animal sabio entre los habitantes de la huerta y sus opiniones eran muy respetadas. De vez en cuando, en los momentos en los que el caracol acababa una historieta, se podía escuchar a algunos animales decir: ¡ Es que este caracol tiene mucho mundo! Y él, por lo bajo, se reía pensando en que en realidad no había traspasado más allá de la verjita amarilla de la huerta.


Pero un día, cuando se disponía a emprender su paseo diario por los surquitos de los tomates, se encontró, picoteando un tomate, a una paloma mensajera. Al principio, se asustó un poco, pero enseguida se quedó prendado porque era tan, tan... no sabía explicarlo, porque la paloma no era realmente bella. Su plumaje, era desaliñado, en el ojo tenía una pequeña cicatriz y además por su aspecto, parecía que no habia comido en días.

El caracol sabía que corría peligro,quedándose allí parado, ensimismado, como tonto mirando a la paloma. Porque ésta de un picotazo podía comerselo sin pestañear.Pero hacía poco, se había leído una increible historia de una paloma mensajera de guerra que recorría el mundo entero transladando cartas de un lugar a otro. Y se moría de ganas de hablar con ella,de escuchar sus increíbles historias, pero sabía que corría peligro. Si la paloma le veía... y de repente, mientras estaba analizando interiormente todo esto, se dio cuenta de que la paloma le miraba fijamente. Su corazón se aceleró, su estómago se dió lavuelta. El caracol se sentía cercano a la muerte y se quedó paralizado, también mirándola, esperando su triste final. Pero la paloma en lugar de abrir el pico y meterle un buen bocado dijo.

  • ¡Hola!

El caracol, casi sin poder creérselo y con voz temblorosa respondió:

  • Hoooo...o..la

  • ¿Cómo te llamas?

  • Ca...aa..racol ¿y...y ...tú?

  • Paloma Mensajera. ¿Eres de por aquí? Es que acabo de llegar y estoy como loca buscando un sitio para descansar y llenar la panza. ¡Ah! Y no te preocupes. ¡Soy vegetariana!

El caracol dijo:

  • Ufff, ¡menos mal! - y se tranquilizó.


En seguida, el caracol, haciendo alarde de su famosa hospitalidad, le ofreció su ramita para descansar. Pasaron el día comiendo lechuga y contandose historietas. El caracol estaba maravillado con las increíbles aventuras de la paloma y al llegar la noche y después de haber bebido un poco de licor, la conversación se tintó más íntima. El caracol sentía ganas de abandonar su huertecillo de toda la vida ylanzarse a vivir aventuras. Y la paloma decía que el caracol tenía suerte de tener tan buenos y grandes amigos, que podía ver a diario y disfrutar de su compañía cuando quisiera. Ella, sin embargo,conocía muchos animales, muchos lugares, pero en realidad sentía ganas de asentarse, crear un nido, y vivir una vida tranquila, con compañía y feliz. Y no tan loca, rápida y a veces tan solitaria.


Por otro lado, la paloma animaba al caracol a conocer mundo. Además ¡con la suerte que él tenía de llevar la casa siempre a cuestas!


Vivieron una noche fantástica. Se quedarían asi de agusto para toda la vida, viajando o en la huertecita, pero juntos. Pero los dos sabían que sus vidas eran opuestas, seguían caminos distintos.


A la mañana siguiente, se despidieron con pena pero a la vez con la satisfacción de haber vivido unos momentos irrepetibles y emocionantes juntos.


Tiempo, largo tiempo después, la paloma decidió dejar de viajar y se fue a la huertecilla a pasar el resto de sus días, esperando encontrar allí al caracol. Pero al llegar allí, se sorprendió al ver que no se encontraba en su rama. Preguntó a los vecinos y estos le contestaron que inexplicablemente,hacía un año, había abandonado su tranquila vida y se había ido,según él, a vivir aventuras emocionantes.


Aunque la paloma al principio se entristeció, después entendió lo que el caracol había hecho y se alegró por él.


Un día la vida de un tranquilo pero soñador caracol se cruzó con la vida de una loca y rápida paloma viajera. Se enamoraron. Tiempo después cambiaron su vida para poder volver a reencontrarse. Pero en verdad se encontraron a sí mismos,obteniendo aquello con lo que siempre habían soñado.


DESTINOS CRUZADOS.

Mis deseos para el 2010

Mis deseos para el 2010

En un año que para muchos de los que tengo a mi alrededor no ha sido precisamente un camino de rosas, yo creo que lo voy a recordar feliz. Si os acordaís, os deseé optimismo para el 2009, y muchos, con todos vuestros problemas y todas vuestras historias, habéis sacado fuerzas y os disponéis a entrar en el 2010,con la cabeza bien alta y diciendo !aquí estoy yo! Pues para mí, ese es el mejor regalo que me podéis dar, la mejor satisfacción. Ver a amigos y familiares, que llevan meses buscando curro, que les ha dejado la novia o que simplemente están tristes por algún motivo, y que aún así dicen que tiran pa´lante, me llena de vida, de fuerza.

Fuerza,que voy a necesitar, porque en enero emigro a otro continente, lejos de muchos de vosotros, y aunque sabéis que tengo muchas ganas, porque me apasiona conocer lugares y personas, no es menos cierto que os echaré de menos. Pero sonriendo, se pasaran los días tristes que seguro serán muy pocos.

Así que os pido para este 2010 que visiteis mi blog, y viajéis conmigo por México, os riáis con mis anécdotas y me déis compañía en mis momentos de soledad. Y si alguno se anima, puede visitarme en persona!!!

Y aunque suena repetitivo, que ya os lo dije el año pasado, ser felices y optimistas. Y este año añado luchadores. Luchad, por supuesto sin violencia, por las personas, por la Tierra y por todas aquellas cosas que os hagan sentir especiales,que saquen lo mejor de vosotros. Luchad, por aquello en lo que creiais y no os conforméis con lo que os viene dado y no os gusta.

Hay un dibujo de B.P. que me inspira y me ha acompañado siempre, en el que un Scout sale dando una patada al IM de IMPOSIBLE. Pues eso quiero que hagamos todos. Démosle la patada al IM, y hagámos un mundo POSIBLE.


Feliz Año a tod@s,
Karmela,
La vida es Maravillosa.

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